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La AVM estabiliza al paciente en espera de injerto cardíaco óptimo.
DM -España
La asistencia ventricular mecánica (AVM) estabiliza a los pacientes en lista de espera de trasplante cardíaco para que accedan en las mejores condiciones al órgano más idóneo. Este tipo de dispositivos, que aún no se emplea
de forma rutinaria, puede actuar como soporte temporal -como puente al injerto- o como terapia definitiva en los casos de enfermos que no se consideran buenos candidatos para trasplante.
La asistencia ventricular mecánica (AVM) permite que los pacientes en lista de espera para trasplante cardíaco, que se deterioran antes de que se obtenga un órgano óptimo, puedan mantenerse con vida, como puente al trasplante, durante meses e incluso años en las mejores condiciones. "Además, durante este tiempo, la AVM mejora las funciones cardíaca, pulmonar, renal y hepática. Estabiliza al paciente y lo mejora para que llegue al trasplante en las condiciones más óptimas. La razón de estas mejorías radica en la protección de la función ventricular que, finalmente, es la responsable de fallos graves", ha manifestado
Javier Cabo Salvador, del Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital La Paz, quien junto a Enrique Rodríguez, del Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital Clínico, ambos en Madrid, ha dirigido un curso internacional de AVM temporal y permanente
en la citada ciudad.
Shock cardiogénico
La indicación básica de la AVM temporal es como puente al trasplante, pero hay otra importante relacionada con la recuperación cardíaca en pacientes con shock cardiogénico. Según los datos de Cabo, el 1,5 por ciento de los que se someten a circulación extracorpórea desarrollan fracaso ventricular, por mala protección miocárdica o por deterioro de la función ventricular, lo que requiere AVM. En el caso de la AVM permanente, el cirujano ha explicado que, como en España se cuenta con una destacable Organización Nacional de Trasplantes, existen muchas donaciones, "pero los donantes óptimos para trasplante cardíaco son realmente escasos".
La tasa de donación de órganos es de 33,8 pacientes por millón de habitantes. Sin embargo, menos del 30 por ciento de donantes se consideran como buenos candidatos para trasplante del corazón. De esta forma, y desde 1997, el porcentaje de injertos cardíacos que se realiza en España ha disminuido. El problema de emplear órganos subóptimos es que la supervivencia con el trasplante es muy baja, "por lo que es preferible aplicar una AVM y esperar al donante más adecuado".
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Enrique Rodríguez y Javier Cabo, del Hospital La Paz, muestran el dispositivo de AVM. |
La escasez de donantes cardíacos óptimos y el aumento de la longevidad de los receptores ha motivado que cada vez se emplee más la AVM interna definitiva. "Supone una alternativa al trasplante cardíaco en pacientes que, por contraindicación de edad o por presencia de patología asociada, no son candidatos al injerto. Con la terapia definitiva la supervivencia se acerca al 80 por ciento con un seguimiento actual de cuatro años".
Terapia estándar
Actualmente, el dispositivo de AVM permanente considerado como terapia definitiva, el llamado HeartMate, es el único aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) estadounidense para esta finalidad. El otro, el Thoratec, puede usarse como implantable -para tratamiento definitivo- o para corpóreo -como asistencia temporal-.
La patología que presenta cada paciente puede hacer variar las tasas de supervivencia. Para el especialista, el gran problema es que este tipo de asistencia se está empleando, fundamentalmente, en países desarrollados en los cuales se implanta casi de manera rutinaria. "A partir de la Conferencia de Cirugía Cardiovascular de Bethesda, celebrada en julio de 2000, se aceptó como terapia estándar en Estados Unidos y en algunos países de Europa".
En España el desarrollo es muy incipiente. Son pocos los centros que llevan a cabo AVM, siendo el Gregorio Marañón y el Puerta de Hierro, en Madrid; la Clínica Universitaria de Navarra, y Bellvitge, en Barcelona, los de mayor experiencia, con veinte casos conjuntos al año.
Asistencia para neonatos
La asistencia ventricular mecánica también se emplea en la edad pediátrica. Las indicaciones son las mismas que las establecidas para pacientes adultos, pero cuenta con ciertas limitaciones.
Según Javier Cabo, la única limitación actual es la referida al tamaño del dispositivo, ya que para su implantación se necesita una superficie corpórea mayor de 1,5, lo que se traduce en un cuerpo de entre 15-16 kilos de peso.
A pesar de que teóricamente la AVM podría solucionar la situación de espera hacia el trasplante cardíaco al que se enfrentan muchos neonatos, el tamaño de los dispositivos vuelve a obstaculizar su empleo clínico. No obstante, el cirujano cardiovascular se ha mostrado optimista, ya que "en estos momentos se está desarrollando un aparato que se adapte al cuerpo de niños cuyo peso puede ser incluso de 2 kilos. Como está en fase de evaluación clínica, aún no cuenta con la aprobación de la FDA estadounidense".
Hay grupos que, según los datos de Cabo, están utilizando AVM, con un dispositivo de iguales características a las de Thoratec, pero que se conoce con el nombre de BerlinHeart. "El único problema es que no cuenta con la fiabilidad del que se emplea en adultos (Thoratec) porque no dispone de tantos años de desarrollo y evolución". El Thoratec es el primer dispositivo de AVM utilizado en el mundo desde 1981 con más de seis mil pacientes.
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