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IMPA
Incremento Matutino de la Presión Arterial
CAPITULO 1
Ritmos
Circadianos: Significado y Análisis
Ritmos
biológicos
Es probable que el concepto de tiempo y periodicidad de los fenómenos
naturales y ambientales date ya de la época primitiva. El calendario egipcio
se inventó hacia el 4200 a. C. y el tiempo y la variación periódica de los
fenómenos biológicos en la salud y la enfermedad ocupaban un lugar muy
importante en las doctrinas de los médicos de la antigüedad. Estos conceptos
fueros recogidos y ampliados con observaciones propias por los naturalistas
griegos.
Así,
por ejemplo, Aristóteles y más tarde Galeno escriben sobre la periodicidad
del sueño y la vigilia, centrándola en el corazón el primero y en el
cerebro la segunda. Diversas situaciones nos recuerdan periódicamente la
importancia de nuestros relojes biológicos internos. Los cambios de horario
que tienen lugar en otoño y primavera son una muestra de ello. Los lunes nos
levantamos una hora antes y sólo por ese día pensamos que la hora de la
comida llega tarde, hasta que se ajusta nuestro reloj.
No obstante, a lo largo de la historia la aproximación científica a la
naturaleza de los ritmos biológicos ha dependido de la disponibilidad de
instrumentos de medición como el reloj, el termómetro, el
electroencefalograma, etc.
Los ritmos biológicos no constituyen un fenómeno casual ni un seguimiento
pasivo de las condiciones ambientales, sino que forman parte de una adaptación
al entorno que es fundamental para la supervivencia de las especies. Debe
diferenciarse el concepto de ritmo del de ciclo. Este último consiste en la
sucesión de acontecimientos que tienen lugar de forma repetitiva siempre en
el mismo orden sin tener en cuenta el tiempo en que tienen lugar.
Cuando
un ciclo ocurre en un intervalo de tiempo constante y previsible se habla de
ritmo. La frecuencia nos indica el número de ciclos que tiene lugar por
unidad de tiempo, y el período es el tiempo que tarda en repetirse un ciclo.
El ritmo puede ser endógeno o exógeno según es generado por el propio
organismo o no, aunque hay autores que sólo lo consideran ritmo si es endógeno.
Los ritmos se pueden dividir en tres tipos principales según su frecuencia
(1,2):
Ritmos circadianos son aquellos que tienen una frecuencia próxima a la
diaria, es decir entre 20 y 28 horas. En este grupo se encuentra la mayoría
de los ritmos que se estudian en cronobiología. Los ritmos ultradianos son
aquellos que tienen una frecuencia superior a la diaria, es decir, un período
inferior a las 20 horas. Como ejemplos de ritmo ultradiano cabe citar el
latido cardíaco y la ventilación pulmonar.
Los
ritmos infradianos son aquellos cuya frecuencia es inferior a la diaria, es
decir con un período superior a las 28 horas, como es el caso del ciclo
menstrual de la mujer. No es infrecuente que una misma variable biológica
presente de forma simultánea ritmos de frecuencia diferente. Éste es el caso
de la secreción pulsátil ultradiana de algunas hormonas, como el cortisol,
que además siguen un ritmo circadiano de 24 horas.
Ritmos circadianos
La persistencia de ritmos biológicos en condiciones ambientales constantes,
esto es de ritmos endógenos, indica la presencia de un reloj endógeno
interno o marcapasos que controla la periodicidad de ciertas variables.
Estructura y fisiología de
los ritmos circadianos
El sistema circadiano es el conjunto de estructuras cuya misión consiste en
organizar los ritmos de determinados procesos fisiológicos (3,4). Este
sistema consta de las siguientes estructuras: 1) el núcleo supraquiasmático
(NSQ), 2) las vías aferentes, que conducen la información de señales
externas al organismo u otras zonas del sistema nervioso al NSQ y 3) las vías
eferentes, que acoplan el marcapasos con los sistemas efectores que producen
los ritmos.
En la rata y otros muchos mamíferos, el principal marcapasos endógeno se
halla en el NSQ (4, 5). En el hombre, el NSQ se encuentra en las paredes del
tercer ventrículo, por debajo del hipotálamo y detrás del quiasma óptico.
Las vías aferentes consisten en el tracto retinohipotalámico, el tracto genículohipotalámico,
vías procedentes de los núcleos del rafe y de las neuronas tuberomamilares
de la hipófisis posterior. Las vías eferentes se pueden clasificar según la
zona del sistema nervioso central a la que se proyectan.
Entre
las vías eferentes que se dirigen al hipotálamo destacan las eferentes al núcleo
paraventricular, presumiblemente involucrado en el control de los ritmos de
funciones hormonales y autonómicas, eferentes al área preóptica,
involucrada en la regulación de la temperatura, balance de fluidos y la
conducta sexual y finalmente las eferentes al área retroquiasmática, desde
la cual se envían señales a los hemisferios cerebrales (regulación de la
conducta), tronco encefálico (regulación autonómica) y a la médula espinal
(control sensorial y motor).
Por
otro lado, las vías eferentes que se dirigen a partes fuera del hipotálamo
incluyen las que se proyectan al tálamo (locomoción), sistema límbico
(memoria y tono afectivo) y al núcleo geniculado lateral. Este sistema
utiliza una serie de neurotransmisores, siendo el GABA el más abundante en el
NSQ y en las vías eferentes. El NSQ también sintetiza neuropéptidos como el
péptido intestinal vasoactivo, la vasopresina y la somatostatina.
Que el NSQ es el principal marcapasos endógeno viene apoyado por experimentos
que demuestran que la manipulación o destrucción del NSQ comporta la
alteración de prácticamente todos los ritmos circadianos, sobre todo los
correspondientes a la actividad motora, ingestión de alimentos, temperatura
central, conducta sexual, ciclo sueño-vigilia y a diversas hormonas, como la
ACTH. Esto se produce por la disrrupción tanto de comunicaciones nerviosas
como de vías paracrinas o endocrinas. Cuando se inyecta tejido fetal de la
zona del NSQ en la parte inferior del tercer ventrículo en animales a los que
previamente se había lesionado el NSQ, éstos recuperan el ritmo circadiano
de la mayor parte de sus variables, sobre todo de las que no dependen de la
creación de nuevas sinapsis (mecanismo humoral).
Además,
células del NSQ en cultivo mantienen ritmos circadianos metabólicos y de
actividad eléctrica (6). No obstante, es probable que el NSQ no sea el único
marcapasos endógeno existente, ya que es frecuente observar la presencia
simultánea de varios ritmos con períodos diferentes. Así, se ha demostrado,
al menos funcionalmente (que no anatómicamente), la existencia de otros
osciladores que determinan ritmos que no desaparecen con la destrucción del
NSQ. Además, mediante experimentos con lesiones selectivas, se han podido
identificar diferentes áreas del NSQ que controlan ritmos diferentes.
Así,
la estructura funcional del NSQ es la de un sistema oscilador múltiple, donde
cada célula puede actuar como un oscilador independiente, mostrando su propio
ritmo circadiano en su actividad eléctrica. El NSQ presenta un máximo de
actividad de descargas durante el día subjetivo, tanto en animales diurnos
como en los nocturnos.
Este
ritmo se observa tanto in vivo como in vitro, y tanto en células en cultivo
como en cortes de tejido. Aunque la existencia del NSQ se ha constatado anatómicamente,
no existe consenso sobre los límites precisos de este núcleo. El NSQ tiene
unas características propias que están presentes en la mayoría de especies
estudiadas, se compone de neuronas de tamaño relativamente pequeño, de
axones cortos y campos dendríticos pequeños que presentan una frecuencia
espontánea de descarga muy baja.
Su
actividad no se modifica con los cambios de temperatura. La mayoría de las
neuronas del NSQ varían su actividad espontánea en respuesta a la entrada de
luz por la retina, generalmente aumentan su frecuencia de descarga de forma
proporcional a la intensidad de la luz que llega a la retina (4, 5).
Es muy importante diferenciar los conceptos de marcapasos y oscilador
(1, 2, 7). Un oscilador es cualquier sistema capaz de generar cambios cíclicos.
Un marcapasos puede estar constituido por uno o más osciladores. Un oscilador
puede no constituir un marcapasos, como ocurre en muchas regiones del sistema
nervioso central, mientras que un marcapasos debe ser un oscilador.
Cuando un organismo se encuentra aislado de cualquier referencia temporal
externa, es decir, bajo condiciones ambientales constantes, decimos que se
encuentra en curso libre (7, 8). El período del ritmo que se manifiesta en
curso libre se conoce como período endógeno y se designa con la letra griega
tau (t). Si las condiciones ambientales se mantienen constantes, el valor de
tau es muy estable, de forma que es una de las características más estables
del ritmo de un organismo.
El
ritmo tau es una característica propia de cada especie que se transmite de
forma mendeliana y que por tanto es probable que se encuentre determinada genéticamente.
Como la duración de los ciclos circadianos en curso libre no siempre es de 24
horas, debemos referirnos a ellos como días subjetivos que, esto sí, se
dividen en 24 horas subjetivas u horas circadianas (1 hora circadiana =
tau/24). En este caso nos referiremos a tiempo circadiano (CT, del inglés
circadian time) (1, 7, 8).
En cuanto al perfil de los ritmos circadianos, se denominan en base al número
de picos que presentan. El patrón más frecuente es el bimodal, como es el
caso del ritmo de cortisol plasmático.
Es importante destacar que aunque el valor de tau es relativamente constante y
determinado genéticamente, existen factores exógenos que pueden afectar este
valor. Entre ellos el más importante, al menos el más estudiado, es la luz
ambiental.
Cuando
un animal se encuentra bajo condiciones ambientales periódicas manifiesta un
ritmo circadiano con el mismo período que el entorno. En este caso se dice
que el ritmo está encarrilado o sincronizado por el entorno ambiental. Este
encarrilamiento significa que el ritmo exógeno no genera ningún ritmo en el
organismo, sino que encarrila ritmos endógenos ya existentes.
El
encarrilamiento surge como necesidad de adaptarse al entorno para un mayor
aprovechamiento energético y de recursos y al hecho de que la mayoría de los
organismos presentan una tau diferente de 24 horas. La existencia de un
mecanismo específico de encarrilamiento es necesario ya que los ciclos de luz
varían en su duración a lo largo del año. Los elementos externos que
utiliza el organismo como referencias temporales para poder encarrilar sus
ritmos se conocen con el término alemán zeitgebers (marcadores de tiempo)
(1, 7, 8). El zeitgeber más conocido y universal es, sin duda, la alternancia
entre luz y oscuridad.
Esta
información accede al NSQ a través de la retina y a través del tracto
retinohipotalámico. Existen otros elementos que pueden actuar como zeitgebers
en determinadas circunstancias y especies animales, como por ejemplo, el
contacto social con seres de la misma especie, la disponibilidad de alimento y
la actividad motora. Este último tiene gran importancia y deriva de la
observación de que la realización de actividad física a determinadas horas
es capaz de encarrilar el ritmo de animales sujetos a condiciones ambientales
constantes.
Para
situar un fenómeno en el tiempo, se hace referencia al zeitgeber time, que
consiste en contar horas de 60 minutos a partir del momento en que se aplica
el zeitgeber. Para considerar que un agente concreto puede funcionar como
zeitgeber, debe ser capaz de encarrilar un ritmo controlando su período, con
una relación de fases estable, de manera que el cambio de fase máximo que
produzca sea igual a la diferencia entre el período del ciclo externo y la
tau del ritmo endógeno.
Por
ello hay que diferenciarlo de la coordinación relativa, que se produce cuando
un elemento ambiental cíclico es capaz de producir cambio de fase en el
marcapasos endógeno pero no de forma suficiente como para producir
encarrilamiento.
Desarrollo de los ritmos
circadianos
El sistema circadiano no está presente en el momento del nacimiento sino que
se desarrolla durante el período postnatal (1, 7). En el momento del
nacimiento, la mayoría de animales presentan ritmos ultradianos en la mayor
parte de sus variables. La maduración de los ritmos comporta un cambio de
ritmicidad ultradiana a circadiana. Posteriormente, el ritmo circadiano
aumenta su amplitud hasta llegar a la que es propia de la edad madura, aunque
la maduración también puede comportar modificaciones en la tau, la forma, el
patrón del ritmo circadiano, así como la sincronización con ciclos
externos.
En
el hombre, los recién nacidos presentan un patrón irregular las primeras 4
semanas de vida, entre las semanas 5 y 9 aparece un patrón similar al ritmo
circadiano en curso libre y a partir de la semana 16 ya presenta un ritmo de
sueño-vigilia similar al del adulto. En la maduración de los ritmos existen
una serie de influencias de la madre que ya empiezan en la etapa fetal, y del
ambiente, como son la luz y el acceso a la comida. Las características de los
ritmos circadianos se mantienen a lo largo de la vida adulta. No obstante, en
la vejez, se producen una serie de cambios como son un acortamiento de la tau,
una disminución de la amplitud del ritmo circadiano, la aparición de un
ritmo ultradiano y una desincronización interna.
Representación gráfica y
análisis de los ritmos circadianos.
Método de cosinor y análisis de Fourier
La caracterización y cuantificación de los ritmos biológicos son aspectos
fundamentales en cronobiología. De todos los métodos gráficos que se
utilizan en cronobiología, el más utilizado es la doble gráfica, o su
equivalente anglosajón double-plot, en el que se colocan, una al lado de la
otra, las copias de registros de actividad de 24 horas, de tal forma que las
filas representan los diferentes días y el ancho de las columnas corresponde
a las 24 horas (1, 7, 8). Con este tipo de gráfico se pueden apreciar muy
bien de forma visual diferentes características rítmicas de la variable a
estudio como son el período, el patrón, la estabilidad, etc.
Los métodos de análisis de series temporales de datos que se utilizan en
cronobiología se agrupan en dos grandes categorías. Por un lado están los
análisis en el dominio del tiempo, en los que no es necesario conocer la
periodicidad de la serie de datos, y por otro lado se encuentran los métodos
de análisis en el dominio de la frecuencia, que se basan en las frecuencias o
en los períodos dentro de las series de datos (7). Una serie temporal
consiste en el conjunto de observaciones (p.ej. presión arterial) a lo largo
de un intervalo de tiempo.
Es
recomendable que el muestreo de datos se realice de forma uniforme a lo largo
del período de interés, de forma que si se pierde algún dato, éste se
pueda estimar de forma fiable. Asimismo, la frecuencia de muestreo debería
ser como mínimo el doble de la frecuencia más alta que se pretenda estudiar.
Entre los primeros se encuentran la media móvil y la autorregresión (1, 7).
La media móvil se basa en asumir que cada valor de una serie temporal se
puede obtener a partir de la media ponderada de dos o más valores
precedentes. La aplicación que se hace en cronobiología no pretende predecir
ningún valor concreto, sino que se utiliza fundamentalmente para eliminar
valores extremos y de esta manera homogeneizar o suavizar la gráfica
correspondiente. Si los valores de la serie temporal los designamos como xi,
se puede obtener una nueva serie de elementos yi mediante la fórmula
siguiente:
|
Yi
= ( xi-n + ... + xi + ...
+ xi+n ) / ( 2n + 1) |
donde el valor 2n + 1 es la
amplitud del suavizado. Básicamente consiste en establecer un intervalo de
suavizado en un número relativamente pequeño de puntos de los que se obtiene
una media. La aplicación de este método da lugar a una nueva serie en la que
se han eliminado picos abruptos, aquellos con períodos inferiores a la mitad
del intervalo de suavizado. Este método se puede aplicar utilizando
coeficientes (media móvil ponderada).
En el método de autorregresión se asume que cada valor de una serie temporal
puede expresarse como una combinación lineal de los valores precedentes y su
expresión matemática es x i = c
o + c 1
x i-1 en el caso de autocorrelación
simple. Este método está estrechamente relacionado con el anterior, utilizándose
en este caso con finalidad predictiva.
Dentro de los métodos de análisis basados en el dominio de la frecuencia
consideraremos el de cosinor y el análisis de Fourier. En estos métodos se
asume la existencia dentro de la serie de datos de uno o más procesos rítmicos
con períodos definidos.
Método de cosinor
El método de cosinor consiste en ajustar los datos experimentales a una función
sinusoidal (coseno) y realizar posteriormente una representación gráfica (1,
7, 8, 9). Esto es debido a que cuando se analiza un ritmo circadiano del que
no se conoce su naturaleza, el modelo matemático más adecuado es el
correspondiente a una función sinusoidal.
En
el análisis matemático de los ritmos se utiliza una serie de
parámetros que es necesario conocer: mesor o media ajustada
al ritmo que representa el valor intermedio entre el valor más
alto y el más bajo del ritmo ajustado a una función matemática,
generalmente sinusoidal (Fig.1).
Se utiliza debido a que la media aritmética simple no
representa la media del ritmo ya que puede estar sesgada por
la diferente densidad de muestreo. En el modelo sinusoidal, el
mesor será igual a la media aritmética de los datos sólo si
éstos se han recogido a intervalos regulares a lo largo de
todo el ciclo del ritmo.
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| Figura
1.Representación
idealizada del ajuste por el método de cosinor. Los
puntos representan los datos experimentales y la curva
representa el modelo ajustado. En la figura se
representa un ritmo ultradiano (picos episódicos)
superimpuesto a un ritmo circadiano. |
La
amplitud se define como la mitad de la diferencia entre el
punto más alto y el más bajo del modelo matemático. Una vez
aplicado el modelo matemático apropiado, la situación del
ritmo en el tiempo define la acrofase por el punto más alto y
la batifase por el punto más bajo en relación a una
referencia escogida por el investigador.
El
tiempo transcurrido entre la referencia y la fase se conoce
como ángulo de fase y se expresa en unidades de tiempo o en
grados angulares (un período = 360º) en sentido horario. Así,
se pueden observar avances o retrasos de fase en un ciclo de
diferentes parámetros medidos en diferentes circunstancias.
El ajuste de datos a una función sinusoidal se expresa matemáticamente
de la siguiente forma:
|
Y(i)
= M + A cos (f + t) |
donde
t es la variable tiempo, Y(t) es el valor de la variable en el
tiempo t, M es el valor medio de la función (mesor), A es la
amplitud de la oscilación, f representa la acrofase y
es la velocidad angular (Fig.
2). En este método, M recibe el nombre de
Mesor (mean estimated statistic over rhythm) y f recibe el
nombre de acrofase (fase más alta). El procedimiento matemático
consiste en hallar los valores de M, A y f que hacen que la
función cosenoidal se ajuste lo máximo posible a los valores
experimentales de la variable Y(t).
Al
igual que en las rectas de regresión, el cálculo se realiza
mediante el método de los mínimos cuadrados con una versión
linearizada de la ecuación anterior. Se puede aplicar a
cualquier serie de datos siempre y cuando se conozca el período
del ritmo que se está analizando. Para aplicar este método
no es necesario que el muestreo sea regular, aunque es
recomendable que se obtengan datos a lo largo de todo el
ciclo.
Los
valores de amplitud y acrofase se representan en forma de
vector sobre un círculo horario en el que una vuelta
representa un intervalo de tiempo equivalente al período de
ajuste de la función, generalmente 24 horas. El origen del
vector se encuentra en el centro del círculo, la longitud del
vector es proporcional a la amplitud del ritmo y cuyo extremo
apunta a la hora del día correspondiente a la acrofase: el
vector apunta el momento del ciclo en el que la función
ajustada tiene su valor máximo.
También
se suele representar una elipse que engloba el extremo del
vector y que indica la región en la que se encuentra el
extremo del vector con un 95% de probabilidad. Esta elipse
permite determinar los límites de confianza de la amplitud y
de la acrofase. En un mismo círculo horario se pueden
representar vectores y elipses de confianza que correspondan a
series de datos diferentes. Esto permite comparar las características
rítmicas de las dos series, por ejemplo de animales en
condiciones experimentales diferentes.
Para
determinar si los ritmos son significativamente diferentes
basta con analizar si las elipses de confianza están
superpuestas o no. En el caso de que no estén superpuestas,
sería imposible encontrar un vector que explique simultáneamente
las características rítmicas de las dos series, por lo que
se podría afirmar que los ritmos presentan diferencias estadísticamente
significativas entre ellos. En el caso de existir superposición,
total o parcial, de las elipses, los vectores no son
diferentes entre sí.
En
el caso de encontrar diferencias significativas entre los dos
ritmos, se puede calcular si la diferencia radica en la
amplitud, la acrofase, o en ambos parámetros. Una vez
ajustada la serie de datos a una función cosenoidal, se
pueden restar a los valores de una nueva serie de datos para
calcular la varianza residual, que es aquella no explicada por
el cosinor y que no debería ser superior al 40% de la
varianza total.
No
obstante, es frecuente que en los registros de presión
arterial, el cosinor explique sólo un 40% de la varianza
total. Otro aspecto del análisis de cosinor es el llamado
cosinor poblacional, que sirve para representar las características
rítmicas de una población de individuos. En este caso, el
vector que se representa en el círculo horario es la media de
los vectores individuales, y la elipse de confianza viene
determinada por la nube de puntos determinados por los
extremos de los vectores individuales. Al igual que en el análisis
de cosinor individual, en el poblacional se pueden comparar
los ritmos de poblaciones diferentes.
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| Figura
2.Definición
de los parámetros de una función rítmica sinusoidal
ajustada a los datos. A = amplitud, f = acrofase. Ver
texto para más detalles. |
Análisis
de Fourier
El análisis de Fourier se basa en el principio de que toda
función periódica se puede descomponer en la suma de
infinitas funciones sinusoidales de frecuencias armónicas a
la frecuencia fundamental (1, 7, 8, 9). Una función
sinusoidal de frecuencia armónica es una función sinusoidal
que tiene como frecuencia la frecuencia fundamental
multiplicada por un entero.
Se
considera, pues, que el primer armónico (o la primera función
sinusoidal armónica) tendrá la frecuencia fundamental, el
segundo armónico tendrá la frecuencia fundamental
multiplicada por dos, el tercero multiplicada por tres, etc.
En el caso de registros de la presión arterial, se trata de
ajustar la serie de valores residuales resultantes del análisis
de cosinor a una función cosenoidal de período mitad que el
anterior (12 horas). La serie así obtenida se ajusta de nuevo
a una función cosenoidal de período un tercio de la original
y así sucesivamente hasta que la varianza residual se acerque
a cero.
En el análisis de Fourier cada función sinusoidal viene
definida por una amplitud, un desplazamiento de fase y un período
específicos. La función Y(t) se puede escribir como la suma
de sus armónicos:
|
Y(t)
= M + A1 cos (f1
+ 1t)
+ A2 cos (f2+
w2t) +
… + Ai cos (fi
+ it) |
donde
1
es la velocidad angular del armónico i, t es la variable
tiempo, Y(t) es el valor de la variable en el tiempo t, M es
el valor medio de la función, Ai es la amplitud del armónico
i y f es la acrofase. La amplitud y fase de cada armónico se
determinan con las fórmulas del método cosinor.
El análisis de las potencias de los armónicos mediante la
descomposición permite determinar cuáles son los componentes
rítmicos más importantes de la serie de datos que se
analizan. De la misma manera se puede utilizar para realizar
un filtrado de los datos originales, es decir, para eliminar
determinadas frecuencias. Así, una vez realizada la
descomposición de los datos originales, se puede realizar el
proceso inverso eliminando determinadas frecuencias y así
volver a la serie original “filtrada”.
Determinantes genéticos que controlan
los ritmos circadianos
Los estudios fisiológicos han sido fundamentales para conocer
la manifestación fenotípica de la mayoría de ritmos
circadianos. No obstante, en los últimos años los recientes
avances de la genética molecular han sido los que han
permitido conocer algunos determinantes genéticos de los
ritmos endógenos (10). Un sistema que oscila sería aquél
que de una forma regular tiene tendencia a apartarse del
equilibrio para volver a él periódicamente.
Para
ello se requiere un proceso que genere productos (proteínas)
encaminados a regularlo (elemento negativo) y a su vez a
producir un cierto retraso en la ejecución de la
retroalimentación (10, 11). Por otro lado requerirá de
elementos positivos encaminados a que el oscilador no decaiga (Fig.
3). Todos los osciladores circadianos conocidos
utilizan circuitos que se cierran dentro de la propia célula,
es decir, que no requieren de interacciones célula-célula.
Mediante estudios de mutagénesis de fenotipos circadianos
alterados se ha llegado al descubrimiento de los genes period
(per) y timeless (tim) de la Drosophila, el gen frequency
(frq) de la Neurospora y el gen Clock del ratón (12).
Los
osciladores utilizan sistemas con elementos positivos y
negativos en los que la transcripción de genes reloj da lugar
a proteínas (elementos negativos) que actúan para bloquear
la acción de elementos positivos cuya función es activar los
genes reloj. Así, por ejemplo en el caso de la Drosophila, se
han creado modelos moleculares de ritmicidad en mutantes con
acortamiento (perS), alargamiento (perL) o anulación (per01)
de ritmos de conducta. La expresión de los genes per y tim
oscila, tanto a nivel de RNA mensajero como de proteína.
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| Figura
3.Elementos
comunes del funcionamiento de osciladores circadianos.
Ejemplos de elementos positivos en circuitos circadianos
son los genes Clock y bmal1 en mamíferos. Ejemplos de
elementos negativos en circuitos circadianos son los
genes period y timeless en drosophila y los genes per1,
per2 y per3 en mamíferos. Ver texto para más detalles. |
Los
componentes moleculares del NSQ tienen su pico de expresión
durante el día. Así, la luz induce de forma aguda la
transcripción de per. Por otro lado, la luz degrada TIM, lo
que proporciona un mecanismo de encarrilamiento lumínico de
los ciclos moleculares PER y TIM. Los productos de estos genes
(las proteínas PER y TIM) regulan su transcripción.
De
esto se deduce el siguiente modelo: los genes per y tim se
transcriben durante el día subjetivo (pico a la hora
circadiana) y los productos PER y TIM se acumulan hasta llegar
a un nivel de acumulación de TIM que hace que se estabilice
PER (13). Los dímeros PER-TIM entran en el núcleo celular a
la hora circadiana 21 e inhiben la transcripción de sus
propios genes. Cuando las proteínas se degradan, finaliza
esta acción inhibitoria de manera que vuelve a iniciarse la
transcripción con lo que se inicia un nuevo ciclo.
Esto
indica que en este sistema, el reloj se regula por un
feed-back negativo que usa factores de transcripción que actúan
como elementos positivos y que al interactuar tienen acción
inhibitoria (13).
En el caso del ratón, el gen Clock codifica un putativo
factor de transcripción, lo que apoya la posibilidad de que
CLOCK actúe como elemento positivo dentro de un complejo de
feed back negativo de transcripción-traducción, y que podría
ser inhibido por el equivalente (mamífero) de PER.
El
papel de estos genes en la regulación de los ritmos
circadianos en mamíferos viene apoyada por la demostración
de que los equivalentes mamíferos de per se expresan en el
NSQ. La complejidad de este sistema viene reflejada por el
hecho de que hasta la fecha se han identificado al menos 3
isoformas de per en el ratón.
Un
pulso de luz suministrado durante la noche subjetiva produce
un aumento rápido y transitorio de expresión de per1 y una
inducción retardada de per2, mientras que per3 no se
modifica. Se ha demostrado que CLOCK interacciona con BMAL1 y
así es capaz de inducir de forma directa la transcripción de
per1. Esto constituye la primera demostración de la
existencia de elementos positivos en el control de reloj endógeno
en mamíferos.
Así
se cierra el asa de control del ritmo circadiano: los
elementos positivos CLOCK y dBMAL activan la transcripción de
los elementos negativos per y tim; los productos PER y TIM
penetran en el núcleo y acaban inhibiendo la propia
transcripción a través de la inactivación de la capacidad
de CLOCK y dBMAL como inductores de su transcripción.
Las
proteínas PER y TIM acaban siendo fosforiladas y se
inactivan, con lo que el dímero CLOCK-BMAL1 puede iniciar el
ciclo de nuevo. Estudios de expresión de per en mamíferos
demuestra que ésta se encuentra avanzada entre 3 y 9 horas en
el NSQ con respecto al resto del cuerpo, apoyando el papel
regulador de este núcleo.
Así,
se desprende que el NSQ bien conduce ritmos en células
pasivas, no rítmicas, bien coordina osciladores autónomos en
células periféricas (14). La regulación del asa circadiana
tiene lugar tanto por mecanismos post-transcripcionales como
post-traduccionales, por procesos de fosforilación y
desestabilización de PER.
Además,
otros genes parecen ser importantes en la regulación de los
ritmos circadianos, como el gen frq de la Neurospora, que se
utiliza en función de la temperatura ambiente. Es interesante
que la fase del ritmo en el NSQ se encuentra avanzada en 4
horas con respecto a la de los tejidos periféricos.
A pesar que el reloj circadiano reside en el sistema nervioso
central en los animales superiores, en los últimos años se
han detectado relojes biológicos en tejidos periféricos
(14). Así, los túbulos de Malpighio de Drosophila decapitada
presentaban ritmos circadianos idénticos a los de PER.
Incluso, cualquier tejido cultivado podía ser encarrilado por
la luz, indicando que las células no neurales de drosophila
son fotoreceptoras.
En
el caso de los mamíferos, la expresión rítmica de per se
puede observar en diferentes tejidos no neurales. Así,
fibroblastos y células de hepatoma en cultivo muestran
expresión rítmica de per2 que pueden ser encarrilados
mediante la aplicación de suero. Las fases relativas de la
expresión de per1 y per2 en cultivo son superponibles a las
que tienen lugar en hígado in vivo. Estos datos apoyan la
noción de que existen marcapasos en múltiples tejidos que
son controlados y sincronizados de una forma jerárquica por
el marcapasos del NSQ.
Así, en los últimos años se están dilucidando las bases
moleculares de los ritmos circadianos. Los relojes biológicos
se presentan a la vez como mecanismos ubicuos reguladores del
metabolismo en muchos tipos celulares y como reguladores
moleculares con efectos claros sobre el comportamiento general
de los organismos.
Bibliografía
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