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HTA
Hipertensión Arterial
Guía de Tratamiento de HTA
Asociaciones
de Antihipertensivos - Interacciones Medicamentosas
Con frecuencia deben
utilizarse combinaciones de dos o más antihipertensivos, sea
para obtener el control de la presión arterial o para
minimizar los efectos secundarios de cada uno de ellos por
separado. Por otro lado, los fármacos antihipertensivos deben
administrarse de forma crónica por lo que, a menudo, se
utilizan asociados con otro tipo de medicamentos prescritos
para las patologías concomitantes. Por ello es importante
reconocer las principales interacciones farmacológicas, tanto
beneficiosas como perjudiciales, de los fármacos
antihipertensivos.
Los
estudios epidemiológicos sobre el grado de control de la
presión arterial en la población hipertensa han demostrado
que, con las cifras estrictas de normalidad propuestas en la
mayoría de guías clínicas, el grado de control de la
población hipertensa dista mucho de ser el deseable y en ningún
caso alcanza, en países desarrollados, cifras superiores al
25 %. El análisis de este fenómeno pone de manifiesto una
utilización masiva de tratamientos antihipertensivos en
monoterapia y, por el contrario, una utilización marginal de
terapia en asociación. Ello contrasta con estudios
controlados en los que para conseguir la normotensión el
grado de utilización de asociaciones de antihipertensivos
supera en todos ellos el 50 % y alcanza, en pacientes de alto
riesgo, el 75 %.
Diuréticos
La
combinación de diuréticos y betabloqueantes tiene un efecto
sinérgico reconocido pues los betabloqueantes son más
potentes en las situaciones de aumento de la actividad renina
plasmática, como ocurre en el tratamiento con diuréticos. En
la HTA refractaria es eficaz asociar un betabloqueante y un
diurético junto a un vasodilatador (hidralazina o minoxidil),
ya que los primeros contrarrestan la activación simpática
refleja y la retención de sodio y agua inducidas por el
vasodilatador. Algunos simpaticolíticos de acción central
producen retención hidrosalina, por lo que los diuréticos
pueden contrarrestar este efecto.
Otra
asociación sinérgica es la combinación de tiazidas con IECA
o con antagonistas de los receptores AT1 de la angiotensina
II, ya que la depleción de volumen producida por los diuréticos
induce una activación refleja del sistema
renina-angiotensina, que potencia la acción del inhibidor de
la ECA. Por esta razón, la adición de un inhibidor de la ECA
a pacientes deplecionados de volumen por un tratamiento diurético
previo puede inducir hipotensión severa.
La asociación de diuréticos con calcioantagonistas no parece
tener un efecto hipotensor sinérgico, probablemente por
inducir efectos similares. La asociación de tiazidas a los
diuréticos del asa potencia su efecto diurético, natriurético
y kaliurético. La asociación de diuréticos distales y
tiazidas ofrece la ventaja teórica de no producir
hipokaliemia, aunque en la práctica estas asociaciones fijas
tienen un efecto relativamente errático, pudiendo aparecer
tanto hipo como hiperkaliemia.
La
indometacina, la aspirina y otros antiinflamatorios no
esteroideos reducen el efecto antihipertensivo de los diuréticos,
probablemente por inhibición de la síntesis de
prostaglandinas a nivel renal. Asimismo, se han descrito casos
ais-lados de disfunción renal reversible en pacientes
tratados concomitantemente con indometacina y triamterene. Las
resinas de intercambio, como la colestiramina o el colestipol,
reducen la absorción intestinal de los diuréticos.
La hipokaliemia inducida por diuréticos puede potenciar una
intoxicación digitálica. Los diuréticos pueden precipitar
una intoxicación por litio al aumentar su reabsorción
tubular proximal.
Betabloqueantes
Además de su efecto sinérgico con los diuréticos, los
betabloqueantes muestran un efecto sinérgico con fármacos
vasodilatadores directos (hidralazina o minoxidil) o con
calcioantagonistas de tipo dihidropiridínico. Además, tal
asociación permite contrarrestar la activación simpática
refleja secundaria a la acción del vasodilatador, por lo que
mejoran su tolerancia clínica. Por el contrario, no es
aconsejable su asociación con calcioantagonistas del tipo
verapamilo o diltiazem, ya que potencian los efectos inotrópicos
y cronotrópicos negativos de estos fármacos. El riesgo de
aparición de bloqueos del sistema de conducción cardíaco,
insuficiencia cardíaca o shock cardiogénico contraindican
tal asociación.
Su
asociación con inhibidores de la ECA o con ARAII no parece
ser muy eficaz en términos de reducción de presión. No
obstante, esta combinación parece ser la ideal en la protección
del paciente con cardiopatía isquémica o con insuficiencia
cardíaca congestiva.
Los
betabloqueantes, especialmente los no cardioselectivos,
inhiben el efecto broncodilatador del salbutamol y otros
agonistas ß2. Por ello, en aquellos pacientes hipertensos con
hiperreactividad bronquial en los que sea preciso el
tratamiento con betabloqueantes deben indicarse siempre los
cardioselectivos, como atenolol, metoprolol o bisoprolol,
siempre bajo una estrecha supervisión.
Su asociación con aminas simpaticomiméticas con efecto
alfa-beta o alfa puro, como la fenilpropanolamina, la
fenilefrina o la efedrina, frecuentes componentes de
medicamentos antigripales, puede producir vasconstricción
severa y bradicardia refleja, especialmente si se usan
betabloqueantes no cardioselectivos.
Los
antinflamatorios no esteroideos reducen el efecto hipotensor
de los betabloqueantes, probablemente por inhibición de la síntesis
de prostaglandinas vasodilatadoras.
Finalmente,
en mujeres que toman anticonceptivos orales los niveles de
metoprolol, y probablemente de otros betabloqueantes lipofílicos,
aumentan por interferencia de su metabolismo hepático.
Calcioantagonistas
Las dihidropiridinas asociadas a betabloqueantes muestran un
efecto antihipertensivo sinérgico y reducen los efectos
secundarios de cada uno de ellos, como ya se ha comentado
previamente. También se ha observado un efecto
antihipertensivo aditivo cuando los calcioantagonistas se
asocian a los alfabloqueantes, IECA o ARAII.
Los
calcioantagonistas, especialmente el verapamilo y el
diltiazem, aumentan los niveles de digoxina y pueden modificar
el metabolismo hepático de otros fármacos. Así, el
verapamilo aumenta los niveles séricos de carbamacepina y
quinidina, mientras que el diltiazem aumenta los niveles de
ciclosporina A, favoreciendo su toxicidad. También se han
descrito interacciones del verapamilo y diltiazem con otros fármacos
antiarrítmicos. El verapamilo potencia el efecto de la
disopiramida, mientras que se ha descrito un caso excepcional
de parada cardíaca tras la administración concomitante de
amiodarona y diltiazem.
El
verapamilo y diltiazem favorecen la toxicidad por litio a
pesar de no incrementar sus niveles séricos. La cimetidina
disminuye el aclaramiento hepático de nifedipino y verapamilo
por lo que prolonga su vida media.
Inhibidores
de la enzima conversora de la angiotensina
El efecto antihipertensivo de los IECA se ve potenciado por
su asociación con diuréticos. La reducción del riesgo de
hipokaliemia inducida por diuréticos supone un efecto
beneficioso adicional. No obstante, su administración en
pacientes tratados previamente con diuréticos y muy
deplecionados de sodio puede producir hipotensión severa.
Debe usarse con precaución la combinación de IECA con diuréticos
distales, antiinflamatorios no esteroideos o suplementos de
potasio, especialmente en pacientes con nefropatía, por el
riesgo de producir hiperkaliemia severa. Su combinación con
calcioantagonistas ha demostrado un efecto antihipertensivo
aditivo. También la asociación de IECA con ARAII consigue
un efecto aditivo al contrarrestar el sistema
renina-angiotensina a diferentes niveles.
Los
antiinflamatorios no esteroideos reducen el efecto hipotensor
de los inhibidores de la ECA. Por otro lado, los inhibidores
de la ECA pueden aumentar los niveles séricos de litio. La
absorción de captopril se ve reducida por la ingesta
concomitante de antiácidos o de comida, por lo que debe
administrarse en ayunas.
Antagonistas
de los receptores AT1 de angiotensina II
La asociación de ARAII con diuréticos tiazídicos es sinérgica.
Además, losartán exhibe efecto uricosúrico clínicamente
relevante por lo que contribuye a minimizar la tendencia a la
hiperuricemia y a la hipokaliemia de los diuréticos tiazídicos
y del asa. Los ARAII asociados a diuréticos ahorradores de
potasio deben usarse con precaución por el riesgo de
hiperkaliemia. Puesto que bloquean el sistema
renina-angiotensina a un nivel distinto que los IECA y no actúan
sobre las kininas, la asociación de ARAII y IECA es aditiva.
Pueden también combinarse con calcioantagonistas,
alfabloqueantes y betabloqueantes.
Alfabloqueantes
La asociación con propranolol o tiazidas puede aumentar la
duración e intensidad de la hipotensión ortostática
inducida por prazosina. La indometacina disminuye el efecto
hipotensor de la prazosina. Los alfabloqueantes inhiben los
efectos de las aminas simpaticomiméticas.
Estos
fármacos pueden asociarse con cualquiera de los demás fármacos
antihipertensivos.
Simpaticolíticos
de acción central
Aunque ya no son fármacos de uso común en nuestro país es
necesario recordar que tras la retirada brusca de la clonidina
puede aparecer un rápido ascenso de la presión arterial
(efecto rebote), que puede verse agravado en presencia de
betabloqueantes. La combinación de alfametildopa y
betabloqueantes, especialmente los no cardioselectivos, puede
producir una reacción hipertensiva por un estímulo alfaadrenérgico
no compensado.
Por
su efecto alfabloqueante central, los antidepresivos tricíclicos
pueden antagonizar el efecto hipotensor de la alfametildopa y
la clonidina. La administración de alfametildopa o clonidina
junto a barbitúricos, tranquilizantes o alcohol puede
aumentar la somnolencia. Además, los barbitúricos aceleran
el metabolismo hepático y disminuyen la vida media de la
alfametildopa.
Los
inhibidores de la monoaminooxidasa pueden inducir crisis
hipertensivas en pacientes tratados con guanetidina o
reserpina, y disminuyen el efecto hipotensor de la
alfametildopa. Cuando la reserpina se administra asociada con
digitálicos o quinidina pueden aparecer arritmias cardíacas.
Se han descrito demencias reversibles cuando se utiliza
haloperidol en presencia de alfametildopa. La alfametildopa
puede aumentar o disminuir los efectos de la L-dopa.
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