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HTA
Hipertensión Arterial


Presión arterial ambulatoria y afectación cardiovascular en el hipertenso

Desde un punto de vista fisiopatológico podríamos definir la hipertensión arterial (HTA) sistémica como un incremento variable de la carga mecánica y neurohormonal sobre el sistema cardiovascular, responsable de diversos procesos degenerativos agudos y crónicos que afectan al corazón y las arterias. En definitiva es la degeneración cardíaca y vascular asociada al proceso hipertensivo la que determina su importancia sociosanitaria. Conocemos como cardiopatía hipertensiva al conjunto de alteraciones estructurales y funcionales del corazón directamente relacionadas con la elevación tensional. 

En el miocardio se producen una serie de modificaciones que establecen el nexo patogénico con la disfunción cardíaca, isquemia miocárdica y alteraciones del ritmo cardíaco del hipertenso1, 2. Por un lado aumenta el volumen miocitario con cambios en la composición y eficiencia mecánica de las proteínas contráctiles, existe incremento del volumen intersticial que provoca mayor rigidez del corazón e infiltra el resto de los componentes celulares. Además se desarrollan cambios estructurales (incremento del espesor de la pared de las arteriolas de resistencia debido a fibrosis e hipertrofia e hiperplasia de las fibras musculares lisas de la capa media) y funcionales (disfunción endotelial, entendida como un desbalance en la producción de mediadores de la vasodilatación, sustancias antiproliferativas y antimigratorias y mediadores de la vasoconstricción y estimulantes de la proliferación y migración celular) de la microcirculación coronaria que favorecen la isquemia1, 2.

Este proceso de remodelado miocárdico en la HTA se conoce clínicamente como hipertrofia ventricular izquierda (HVI) que, además de ser el primer cambio estructural, objetivable mediante técnicas de imagen, del corazón del hipertenso, constituye un poderoso predictor de morbilidad y mortalidad cardiovascular. En el estudio de Framingham en el 45.% de todas las muertes cardiovasculares existía el antecedente de HVI detectada mediante electrocardiograma (ECG), la mortalidad a los cinco años en varones con HVI electrocardiográfica era del 35.% frente al 10.%-15.% en ausencia de dicha alteración3-5.

Prevalencia de la HVI en la HTA
La detección de HVI en la HTA varía según la técnica empleada para su diagnóstico6. En la actualidad la ecocardiografía constituye el método patrón y más frecuentemente utilizado; en este sentido, el ECG detecta la HVI en no más del 38.% de los hipertensos con HVI ecocardiográfica7. Por otro lado, la prevalencia de HVI hipertensiva varía según el grupo de pacientes estudiado; aquéllos con una mayor severidad de la enfermedad presentan una prevalencia mayor, por lo que es difícil comparar las prevalencias reportadas en diferentes publicaciones8. En hipertensos no seleccionados la prevalencia de HVI oscila en torno al 12.% en la HTA límite y sobre el 20.% en pacientes con hipertensión mantenida9, 10.

Relación entre las cifras de presión arterial y la HVI
La información actualmente disponible sugiere que la afectación de los órganos diana en la HTA se correlaciona mejor con el comportamiento tensional ambulatorio que con las cifras casuales y para cualquier valor de la presión arterial casual se relaciona directamente con los niveles tensionales medios y la variabilidad del registro ambulatorio11-14.

En la tabla 1 se recogen los coeficientes de correlación entre la masa ventricular izquierda y las cifras de presión arterial casual y ambulatoria en las cuatro principales publicaciones que analizan de forma específica el tema. Rowlands et al realizaron monitorización intraarterial de la presión arterial en 50 pacientes con HTA ligera-moderada; observaron una correlación significativa entre las cifras casuales y ambulatorias13. Los coeficientes de correlación eran similares a los obtenidos por Verdecchia et al en 137 hipertensos no seleccionados que no recibían tratamiento previo y en 98 normotensos sanos estudiados mediante monitorización tensional ambulatoria14.

 

TABLA 1
Correlaciones entre la presión arterial casual
y de 24 horas y el índice de masa ventricular izquierdo en hipertensos

 
ROWLANDS13
(N = 50)
DEVEREUX12
(N = 100)
DRAYER11
(N = 12)
VERDECCHIA24
(N = 137)
PAS casual
PAD casual
PAS media 24 h
PAD media 24 h
PAS diurna
PAS nocturna
PAD diurna
PAD nocturna
0,45*
0,46*
0,60*
0,35*
0,57*
0,56*
0,41*
0,49*
0,24**
0,20**
0,38**
0,31**

0,10**

0,24**
0,55**
0,10**
0,81**
0,56**
0,82**
0,70**
0,49**
0,60**
0,38*
0,29*
0,48*
0,36*
0,40*
0,47*
0,28*
0,37*

* p < 0,01; ** p < 0,05.

Dichos coeficientes de correlación eran generalmente menores en el estudio de Devereux et al12 y mayores en el de Drayer et al11. En todos estos estudios la potencia de las distintas determinaciones de la presión arterial sistólica (PAS) era superior a la de la diastólica (PAD). Así, en el estudio de Drayer et al el coeficiente de correlación entre la media de la PAS de 24 horas y el índice de masa ventricular izquierdo (IMVI) era de 0,81, significativamente superior que el obtenido para la media de la PAD, que era de 0,56. Del mismo modo, tanto la media de la PAS nocturna y diurna mostraban una mejor correlación que la PAD durante períodos de tiempo11.

La presión arterial registrada durante el día, en particular la observada en situaciones de sobrecarga física y emocional, parece relacionarse mejor con el grado de HVI que las cifras tensionales nocturnas11, 12; sin embargo, existen publicaciones en las que el grado de correlación con ambos períodos de tiempo era similar13, incluso existen referencias que indican que el índice de correlación de la masa cardíaca con las cifras tensionales nocturnas es superior al de las diurnas15.

Teniendo en cuenta que la PAS parece determinar mejor que la PAD el daño cardiovascular hipertenso, y en base a múltiples registros que nos indican que el fracaso de la mayoría de los grupos farmacológicos utilizados en la HTA se debe a un inadecuado control de la PAS16, será necesario buscar nuevas modalidades terapéuticas que además de controlar la tensión durante las 24 horas del día ejerza un mayor efecto sobre la PAS.

HTA de bata blanca e HVI
La HTA de bata blanca, definida como la persistencia de HTA en la clínica con cifras tensionales normales durante la actividad diaria, puede deberse a una reacción de alarma relacionada con la determinación tensional en la clínica y podría ser la causa de una inadecuada clasificación como hipertensos de sujetos con cifras tensionales normales17. Se han empleado la monitorización ambulatoria de la presión arterial y la automedición tensional para investigar la prevalencia y características clínicas de la HTA de bata blanca18. Para su definición, en términos cuantitativos, se han empleado los datos procedentes de estudios transversales realizados en diferentes poblaciones con el objetivo de valorar los rangos de variabilidad normal de la determinación tensional ambulatoria y la automedicación tensional18, 19, aunque hasta la actualidad no existe un consenso.

En la mayoría de los estudios, el IMVI, determinado por ecocardiografía, es significativamente menor en individuos con HTA de bata blanca que el observado en la HTA ambulatoria y habitualmente similar al de sujetos sanos con normotensión clínica20-22. Sin embargo, éste no es un hallazgo universal, existen publicaciones que demuestran que el IMVI en la HTA de bata blanca era significativamente superior al de sujetos con normotensión clínica8, 23.

Los resultados de un estudio prospectivo reciente de Verdecchia et al indican que la HTA de bata blanca, definida por una presión arterial ambulatoria diurna menor de 131/86 mmHg
en mujeres o 136/87 mmHg en varones, es un predictor independiente de bajo riesgo cardiovascular incluso después de realizar ajustes teniendo en cuenta otros marcadores de riesgo de enfermedad cardiovascular como el nivel de presión arterial en clínica (que fue menor en el grupo con HTA de bata blanca que en el grupo con HTA ambulatoria), edad, diabetes, accidentes cardiovasculares previos, presión de pulso en clínica, colesterol sérico e HVI ecocardiográfica24. En el grupo de normotensos se observaron cuatro accidentes cardiovasculares durante el seguimiento (0,47 por 100 pacientes-años) y tres en los hipertensos de bata blanca (0,49 por 100 pacientes-años). 

Estos resultados están en línea con los datos preliminares reportados por Pickering, que observó una menor incidencia de complicaciones cardiovasculares en hipertensos en clínica diagnosticados de HTA de bata blanca que en aquéllos con mayores niveles de presión arterial ambulatoria25. En esta publicación se observa que la presión de pulso en clínica muestra un valor pronóstico independiente, resultado confirmado en un reciente estudio prospectivo. Teniendo en cuenta que el tratamiento de la HTA se realiza en base a las cifras tensionales obtenidas en clínica, el mejor pronóstico de los hipertensos de bata blanca tratados podría deberse a un mejor control tensional en este grupo.

El menor grado de afectación de los órganos diana en sujetos con hipertensión de bata blanca guarda una relación directa con la menor sobrecarga tensional y un patrón neurohormonal más favorable en este grupo en relación a los hipertensos establecidos. En este sentido Marchesi et al comprobaron que la HTA de bata blanca y la HTA mantenida se acompañan de patrones metabólicos diferentes26. En esta publicación los pacientes con HTA de bata blanca no muestran una significativa resistencia a la insulina, a diferencia de los hipertensos esenciales de reciente diagnóstico, en los que la existencia de dicha anomalía metabólica podría contribuir al in- cremento de la morbilidad y mortalidad cardiovascular26.

Por tanto, hasta la actualidad disponemos de suficiente información que nos sugiere que la HTA de bata blanca es una situación relativamente benigna que no precisa tratamiento. En este sentido la diferenciación entre HTA mantenida en la clínica e HTA de bata blanca representa una de las principales indicaciones de estudio ambulatorio de la presión arterial. En este sentido Grin et al encuentran que la evaluación de HTA de bata banca representa el 22.% de las indicaciones de registro ambulatorio de la presión arterial realizadas por profesionales que trabajan en un medio hospitalario27.

En este punto creo necesario hacer una reflexión sobre las indicaciones actuales de monitorización ambulatoria de la presión arterial, además de su utilidad para establecer el diagnóstico de HTA de bata blanca, la técnica podría ser de especial valor en pacientes considerados refractarios al tratamiento farmacológico. Una publicación reciente de Redón et al aporta una importante información pronóstica derivada del registro ambulatorio tensional28. Valoran la incidencia de accidentes cardiovasculares de forma prospectiva durante 49 meses de seguimiento medio
(6 a 96 meses) en 86 hipertensos considerados refractarios al tratamiento, que incluía tres o más fármacos en base a la persistencia de una cifra de PAD en clínica mayor de 100 mmHg. Los pacientes se dividieron en tres grupos según el valor de la PAD observada durante la actividad obtenida mediante un registro tensional ambulatorio (PAD < 88 mmHg, PAD entre 88 y 97 mmHg y PAD > 97 mmHg), aunque no se observan diferencias significativas en la presión arterial causal al principio y fin del seguimiento.

Al final del período de observación la progresión de la afectación de los órganos diana se apreció únicamente en el grupo con PAD ambulatoria mayor, permaneciendo estables los otros dos grupos. La incidencia de accidentes cardiovasculares fue de 2,2 por 100 pacientes-años, 9,5 por 100 pacientes-años y 13,6 por 100 pacientes-años en los grupos de PAD ambulatoria baja, intermedia y elevada, respectivamente. La PAD más elevada durante la actividad era un factor de riesgo independiente de desarrollar un accidente cardiovascular durante el seguimiento (riesgo relativo de 6,20 con intervalo de confianza al 95.% entre 1,38 y 28,1;
p < 0,02)28. Concluyen afirmando que valores de tensión arterial durante la monitorización ambulatoria en pacientes con hipertensión refractaria implican un peor pronóstico; en base a sus resultados recomiendan la realización de monitorización ambulatoria de la tensión para la estratificación del riesgo cardiovascular en hipertensos refractarios al tratamiento.

Comportamiento tensional nocturno e HVI
En el ritmo circadiano tensional en normotensos y en hipertensos, definidos como dippers, observamos un descenso tensional nocturno que habitualmente supera el 10.% del valor de las cifras tensionales diurnas, coincidiendo con el período de sueño29, 30. El descenso tensional nocturno finaliza con una fase de rápido ascenso tensional matutino relacionado con el fenómeno de despertarse y, sobre todo, pasar de la posición de decúbito al ortostatismo e iniciar la actividad diaria31. En una variable proporción de hipertensos, definidos como non-dipper, no observamos el descenso tensional nocturno. En el estudio PIUMA se ha documentado en hipertensos ambulatorios una asociación significativa e independiente entre la ausencia del descenso tensional nocturno y la morbilidad y mortalidad cardiovascular en mujeres, relación no observada en varones (fig. 1)24, 32. Desconocemos los mecanismos que justifican el incremento del riesgo cardiovascular de hipertensos non-dipper. 

En este sentido, los resultados del estudio de Verdecchia et al no permiten conocer los mecanismos responsables del incremento del riesgo cardiovascular observado en mujeres con aumento de la presión arterial ambulatoria y sin descenso tensional nocturno. En esta publicación24, al igual que en otras33, 34, la masa ventricular izquierda determinada mediante ecocardiografía fue significativamente mayor en los hipertensos non-dipper en relación a los dipper tan sólo en el grupo de mujeres; sin embargo, a pesar de dicha diferencia en el IMVI y en otros marcadores independientes de riesgo como diabetes, edad avanzada y accidentes cardiovasculares previos (todos ellos más frecuentes en mujeres non-dipper sobre las diferencias según el sexo en el riesgo cardiovascular entre dipper y non-dipper, la diferencia en el IMVI persiste al realizar un análisis multivariado24). 

Al analizar esta publicación deben tenerse en cuenta algunas limitaciones del estudio que relativizan en cierta medida sus resultados. Se realizaron visitas periódicas en tan sólo el 30.% de los individuos incluidos, por lo que es difícil valorar de forma precisa el grado de control tensional; por otro lado, aunque el tamaño de la muestra permitió un análisis separado de los accidentes cardiovasculares totales y fatales, no era posible la diferenciación entre la patología cardiovascular de origen cardíaco, cerebrovascular o periférica; por tanto, debido al reducido número de accidentes cardiovasculares (89 episodios), es necesario que estudios más amplios valoren el significado pronóstico del comportamiento tensional durante 24 horas. 

De todos modos este estudio24 y el de Perloff et al35, 36 sugieren que el comportamiento ambulatorio de la presión arterial nos permite una mejor estratificación del riesgo cardiovascular en hipertensos que la obtenida con la presión arterial clínica y otros factores de riesgo cardiovasculares clásicos.

 

Fig. 1. Supervivencia libre de accidentes cardiovasculares en varones y mujeres hipertensos e incremento de la presión arterial ambulatoria subdivididos en dipper y non-dipper. Las curvas de supervivencia libre de accidentes cardiovasculares son significativamente diferentes en mujeres (p < 0,001), pero no en varones (NS). Verdecchia et al, Hypertension 1994; 24:793-801.


Disponemos de gran cantidad de publicaciones que demuestran un incremento del IMVI33, 34, mayor daño cerebrovascular silente37 y una historia de ictus más frecuente38 en hipertensos non-dipper en relación a los dipper. En el estudio de Verdecchia et al para cualquier valor de presión arterial diurno, la persistencia de la sobrecarga tensional durante las 24 horas del día parece incrementar la progresión de la afectación de los órganos diana en la HTA y, por tanto, predice una mayor incidencia de accidentes cardiovasculares. 

El incremento del riesgo cardiovascular en non-dipper comparado con el de los dipper permanece estadísticamente significativo tras ajuste para los valores de PAS y PAD medias de 24 horas, hechos que descartan la posibilidad de que el mayor riesgo cardiovascular de los non-dipper esté más relacionado con un nivel mayor de presión arterial media durante las 24 horas que con el cambio en el patrón circadiano tensional24. En este punto es conveniente destacar que los resultados de un estudio de reproductibilidad de resultados indican que el 73.% de los hipertensos continuaba en la misma categoría de comportamiento tensional nocturno en dos registros ambulatorios separados por un período de tres a cinco días, mientras que el 27.% de ellos cambiaron de un tipo de patrón tensional nocturno a otro39.

Las implicaciones pronósticas del comportamiento tensional nocturno sugieren que la terapéutica debería cubrir dicho período temporal, en especial en mujeres hipertensas non-dipper. En este sentido es necesario la búsqueda de nuevas modalidades terapéuticas con prolongado intervalo de dosis o el desarrollo de una aproximación cronoterapéutica con nuevas formulaciones galénicas que concentren su efecto durante el período de tensión arterial más elevada. Las actuales formulaciones de los antihipertensivos impiden su administración nocturna en la mayoría de los casos, ya que podríamos correr el riesgo de provocar un accidente isquémico al concentrar su efecto hipotensor durante la noche.

Ascenso matutino de la presión arterial y riesgo cardiovascular
El patrón tensional de 24 horas se caracteriza tanto en normotensos como en la mayoría de los hipertensos por un descenso tensional nocturno seguido de un rápido incremento tensional matutino relacionado con el fenómeno de despertarse y, sobre todo, al adoptar el ortostatismo. De forma paralela se produce toda una constelación de fenómenos hemodinámicos y bioquímicos asociados40, 41. La frecuencia cardíaca y las resistencias sistémicas aumentan y el flujo coronario se reduce. En dicho período de tiempo la activación adrenérgica es máxima y también aumenta la actividad del sistema renina-angiotensina. Por otro lado, la agregación plaquetaria es mayor y se altera el balance trombosis-antitrombosis determinado por un incremento de la actividad plasmática del inhibidor del plasminógeno acompañado de reducción de los niveles de su activador42-44

Todo este conjunto de hechos fisiopatológicos muestran una estrecha interrelación y parece que representan la justificación para la concentración matutina de los accidentes cardiovasculares. En este sentido, las enfermedades isquémicas del corazón (isquemia miocárdica sintomática y silente, infarto agudo de miocardio y muerte súbita de origen isquémico), accidentes vasculares cerebrales, trastornos del ritmo, etc., muestran un ritmo circadiano típico similar al de la presión arterial45.

Aunque hasta la actualidad no disponemos de estudios que demuestren que la mortalidad y morbilidad cardiovascular es significativamente menor en pacientes con menor incremento tensional matutino en relación a aquellos con un aumento más pronunciado, parece razonable intentar concentrar los efectos de los fármacos durante dicho período de tiempo con el objetivo de limitar el rápido incremento tensional matutino. Sin embargo, estudios que emplean monitorización tensional ambulatoria demuestran que la mayoría de los fármacos antihipertensivos poseen su menor efecto al finalizar su intervalo de dosis y, debido a que en la práctica la mayoría de los pacientes toman su medicación un considerable tiempo después de levantarse, el período durante el cual estos fármacos son menos efectivos coincide con el período de rápido ascenso tensional matutino. 

En el caso de los calcioantagonistas de vida media corta el fallo en el control tensional matutino podría contribuir a los resultados de diversos metaanálisis que demuestran un incremento de la mortalidad cardiovascular en pacientes con cardiopatía isquémica tratados con este tipo de compuestos46-51. En una publicación reciente Neutel y Smith han demostrado que el telmisartán (un nuevo antagonista de los receptores de la angiotensina II) administrado por la mañana consigue concentrar su eficacia antihipertensiva en el momento de máximo ascenso matutino de la tensión arterial, pudiendo representar una cualidad de gran interés en la prevención de complicaciones cardiovasculares del hipertenso para este nuevo compuesto. Sin embargo, serán necesarios estudios que demuestren que esta acción se acompaña de una reducción adicional del riesgo cardiovascular de los hipertensos en relación al tratamiento clásico.

 

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