|
HTA
Hipertensión Arterial
Evaluación
del tratamiento antihipertensivo:
Papel de la monitorización ambulatoria de la presión arterial
El
parámetro básico sobre el que basamos nuestra actividad en el diagnóstico
y el control de la hipertensión, la medida de la presión arterial
(PA), está sujeta a un gran número de limitaciones que derivan tanto
de la variabilidad del parámetro como del método de medida. Con el fin
de obviar en parte estas limitaciones en la estimación de la PA se ha
extendido durante la última década la monitorización ambulatoria de
PA (MAPA) que permite realizar múltiples medidas de PA durante las
actividades normales del individuo. Este método nos ha proporcionado
una mayor información respecto al riesgo de sufrir daño orgánico por
la elevación de la PA y a la importancia clínica de establecer un
control adecuado y mantenido de los mismos a lo largo de las 24 horas. A
lo largo del presente capítulo vamos a revisar los fundamentos para el
uso de la MAPA y cuáles son las indicaciones a la luz de los
conocimientos actuales en la valoración de la actividad
antihipertensiva.
Fundamentos
para la utilización clínica de la MAPA
La introducción para el uso clínico de una técnica de mayor coste
precisa de que a priori se demuestre sus ventajas potenciales frente a
los métodos establecidos. En el caso de la MAPA varios han sido los
caminos elegidos; por una parte, demostrar que las medidas de PA
obtenidas son más reproducibles que las obtenidas con las medidas clínicas,
y que la MAPA ofrece una información más precisa sobre el daño orgánico
y el riesgo cardiovascular de los pacientes hipertensos. En función de
la reproducibilidad y de su valor indicativo y pronóstico se deriva su
utilidad clínica (tabla
1).
Reproducibilidad
de la MAPA
Diversos estudios han demostrado que la reproducibilidad de los valores
de PA obtenidos con la MAPA es muy superior a la obtenida con las PA clínicas1,
2, tanto cuando se estudian grupos de pacientes conjuntamente o
cuando se estima individualmente. Ello es debido al número de medidas
que se obtienen con una o con la otra forma de medida, ya que mientras
con las medidas clínicas habitualmente son la media de tres medidas de
PA, con una MAPA se obtienen valores medios de entre 60 ó 70 medidas
utilizando los protocolos más habituales.
La importancia del número de medidas fue puesto de manifiesto,
observando que la reproducibilidad de los valores de PA mejoraba
progresivamente según se incrementaba el número de medidas hasta
alcanzar el número de 20. A partir de este número no se lograban
alcanzar mejores índices de reproducibilidad.
TABLA
1
Bases y utilidad clínica de la MAPA
|
Parámetro
|
|
Relación
con Daño Orgánico
|
|
Utilidad
Clínica
|
|
Valores
medios
de presión
arterial
|
Alta
|
Sí
|
Sí
|
Sí a nivel
individual
|
|
Variabilidad
circadiana
|
Baja
|
Sí
|
Sí
|
Sí a nivel
de grupos
|
MAPA: monitorización
ambulatoria de la presión arterial.
Si bien la reproducibilidad de los valores medios de PA obtenidos con la
MAPA son superiores a los obtenidos con las PA clínicas, es necesario
llamar la atención sobre la reproducibilidad de otras medidas que
pueden obtenerse con la MAPA y que están alcanzando gran difusión. Es
el caso de la estimación de la variabilidad circadiana o ritmo
nictemeral. El descenso de PA que se produce coincidente con el reposo y
el sueño puede no estar presente en todos los pacientes, tanto en
normotensos como en hipertensos y tener un significado clínico y pronóstico
de interés3, 4. Ello ha llevado a clasificar a
los pacientes como dipper o non-dipper en función de que exista o no
este descenso fisiológico de PA. La reproducibilidad como grupo de la
variabilidad circadiana es aceptable; sin embargo, la individual es
escasa, sea cuál sea el método utilizado para su cálculo, por lo que
se aconseja poseer más de una MAPA cuando se quiere valorar el parámetro
variabilidad circadiana1, 2.
Presión
arterial ambulatoria y presencia de daños orgánicos
Los valores de PA en la consulta no siempre reflejan la severidad de
repercusiones cardiovasculares y/o renales en los hipertensos, y es
frecuente encontrar pacientes con valores de PA superiores a 180/105
mmHg sin repercusiones orgánicas. Los coeficientes de correlación de
los valores de PA con marcadores sensibles
de daño orgánico, como son el índice de masa ventricular o la
microalbuminuria, no sobrepasan valores de r de 0,20, no siendo
generalmente significativos. Sin embargo, cuando consideramos los
valores de PA de 24 horas en un individuo vemos que se relacionan más
estrechamente con la presencia de daño orgánico que no los obtenidos
en la clínica. Diversos estudios han demostrado que los valores de PA
sistólica de 24 horas se correlacionan significativa y positivamente
tanto con el índice de masa ventricular como expresión de la masa del
ventrículo izquierdo, como con el grosor relativo de la pared, como
expresión del remodelado ventricular. Los valores de los coeficientes
de correlación oscilan de 0,30 a 0,45 en los diferentes estudios5.
Del mismo modo se ha demostrado una correlación significativa (0,36)
entre los valores de PA de 24 horas y la excreción de pequeñas
cantidades de albúmina en orina, microalbuminuria, muy superior a los
0,16 observados frente a las PA clínicas6.
La importancia en la producción del daño orgánico de los valores de
PA durante las 24 horas viene además refrendado por la observación de
que los pacientes con menor descenso de PA durante el descanso nocturno
muestran mayor grado de repercusiones tanto en el ventrículo izquierdo
como en la excreción urinaria de albúmina. Durante el descanso
nocturno se produce un descenso fisiológico de los valores de PA que
suele ser de magnitud superior al 10.% de los valores de PA que se
tienen durante la actividad. En individuos con descensos menores a este
10.%, non-dipper, diversos estudios han demostrado que para valores
similares de PA durante el período de actividad presentan índices de
masa ventricular mayores7 y mayor excreción
urinaria de albúmina6.
El papel de la variabilidad intrínseca de la PA ambulatoria (PAA) como
factor en la génesis de las repercusiones orgánicas, o como factor
pronóstico, es aún menos claro que lo que conocemos respecto a niveles
de PA y a la variabilidad circadiana. Este menor conocimiento y la
ausencia de concordancia entre los diferentes estudios viene en parte de
las dificultades que tiene la estimación de la variabilidad intrínseca
de la PA mediante la MAPA. Sólo cuando el intervalo entre las medidas
de la PA en la MAPA es menor que cada 15 minutos, los valores de
variabilidad pueden tener cierta validez.
Es por ello que la mayor parte de los datos sobre la relación de la
variabilidad con las repercusiones orgánicas se han obtenido de
estudios realizados con monitorización continua intraarterial de la PA.
Mientras algunos autores han encontrado una correlación positiva entre
variabilidad y masa del ventrículo izquierdo8 y/o
daño orgánico expresado mediante una escala de puntuación de las
lesiones establecidas9, 10, aunque otros no han
encontrado tal relación11, 12. Recientemente, el
seguimiento de un grupo de pacientes, primitivamente analizados por
Parati et al, demuestra que la variabilidad intrínseca, expresada como
la desviación típica de los valores medios de PAA cada media hora, es
un determinante pronóstico independiente para el desarrollo de
accidentes cardiovasculares13.
Recientemente se ha desarrollado un equipo de monitorización continua
de PA que no precisa la canalización intraarterial y que puede
realizarse la exploración en repetidas ocasiones en el mismo paciente14.
Este equipo de medida incorpora el método de Penaz que obtiene la PA en
un manguito digital, almacenando las medidas en una memoria de estadio sólido.
Diversos estudios han demostrado la validez del método y la capacidad
para poder estimar al mismo tiempo diversos parámetros. Éstos son:
medias de PA, variabilidad de corto período en períodos de 30 minutos,
variabilidad a lo largo de las 24 horas, y estimación de la actividad
adrenérgica y parasimpática14.
El observar los cambios en estos parámetros tras la administración de
un fármaco puede proporcionar una información mayor que a la simple
reducción de los niveles de PA. La influencia del tratamiento sobre la
variabilidad de corto y largo período, y sobre el balance de la
actividad autonómica es de importancia adicional para establecer el
grado de protección de los órganos diana de la hipertensión arterial.
Presión
arterial ambulatoria y pronóstico en la HTA esencial
Si importante es el hecho de que los valores de PA de 24 horas se
correlacionan mucho mejor que los valores de PA clínica, como expresión
de que contribuyen a su desarrollo, de mayor trascendencia es su valor
pronóstico como marcador de riesgo cardiovascular. Hasta la actualidad
pocos son los estudios que han abordado este aspecto, pero los
existentes demuestran con claridad que los valores de PA durante las 24
horas superan de forma clara y sin ambigüedades al valor pronóstico de
los valores de PA clínica.
El primero de estos estudios fue publicado por Perlof y Sokolow15.
En un estudio retrospectivo, los pacientes con valores de PA medios de
24 horas, medidos con un equipo semiautomático que eran mayores que los
valores de PA medidos en la clínica, tenían mayor riesgo
cardiovascular que aquellos en que los valores de PA ambulatoria y clínica
eran similares o menores. Posteriormente, Verdecchia et al4,
observando más de 1.300 pacientes con HTA en la clínica y un grupo de
normotensos, comprobaron que el riesgo de sufrir accidentes
cardiovasculares era similar en los normotensos que en los pacientes con
hipertensión de bata blanca, los cuales sólo tenían valores de
hipertensión durante la consulta, siendo normales los valores durante
el resto del día. El riesgo cardiovascular fue superior en los
hipertensos, y entre éstos en aquellos clasificados como non-dipper. De
nuevo las diferencias eran más evidentes entre las mujeres que en los
varones.
Recientemente un estudio16 ha demostrado la
superioridad de los valores de PA de las 24 horas en el pronóstico de
pacientes hipertensos refractarios al tratamiento antihipertensivo. En
un grupo de 86 pacientes con valores de PA diastólica en clínica
superiores a 100 mmHg, durante el tratamiento con tres o más fármacos
antihipertensivos, aquellos en los que la PA de 24 horas era mayor
presentaron mayor riesgo cardiovascular, demostrando de nuevo la
importancia de los valores de PA ambulatoria.
Por último es necesario mencionar los datos obtenidos del estudio
poblacional llevado a cabo en Ohosama (Japón). En este estudio se ha
podido demostrar que los valores de PAA ofrecen un mejor valor pronóstico
que los valores clínicos, y que la mejor variabilidad circadiana de PA
también es un factor pronóstico independiente17, 18.
Presión
arterial ambulatoria durante el tratamiento antihipertensivo y reducción
del daño orgánico
Para establecer la importancia de la elevación matenida de los valores
de PA quedaba por demostrar que la regresión del daño orgánico
obtenida durante el tratamiento antihipertensivo es superior cuando se
consigue un adecuado control durante las 24 horas. Varios estudios han
aportado recientemente luz en este aspecto tanto en lo que concierne a
la reducción de la hipertrofia izquierda como al desarrollo de lesión
renal.
El primero de ellos fue el estudio SAMPLE publicado por Mancia et al19,
realizado con un seguimiento de un año de tratamiento con lisinopril.
Estos autores demostraron que la reducción de la masa del ventrícuo
izquierdo en hipertensos con hipertrofia ventricular a lo largo de un año
de tratamiento se correlacionaba con la reducción en los valores de PA
de 24 horas, pero no con los obtenidos en las PA clínicas. Además, la
reducción también se correlacionaba con índices que indican que la
reducción de la PA ha sido equilibrada durante las 24 horas. El segundo
ha sido publicado por Fagard et al20 analizando la
reducción de la masa del ventrículo izquierdo en un período de tiempo
de seis meses durante el tratamiento con diversos fármacos.
La reducción
de la masa se correlacionaba positivamente y de forma significativa con
la reducción de las PA clínicas, pero la reducción de la PAA ofrecía
mejor correlación que el descenso de la PA clínica. Las pequeñas
discrepancias entre ambos estudios que se concretan en la falta de
significación de la reducción de las PA clínicas en el primero, y su
presencia en el segundo, podrían explicarse por la mejor calidad de las
medidas de PA en el segundo estudio que fue realizado en un solo centro.
Una coincidencia de ambos estudios es el hecho de que la reducción de
la masa depende principalmente del descenso de la PA durante el período
de actividad y no de la reducción de la PA nocturna.
En cuanto a la función renal, Omata et al21
valoraron la respuesta antihipertensiva a distintos fármacos mediante
MAPA en un grupo de pacientes con glomerulonefritis crónica e
hipertensión. En los pacientes que se alcanzó mayor reducción en la
PAA la protección renal fue superior, evidenciándose por un menor
deterioro del filtrado glomerular.
MAPA
en la evaluación de la actividad antihipertensiva
La utilización de la MAPA a la luz de los conocimientos actuales la
podemos resumir delimitando su uso para fines clínicos, ensayos con
nuevos fármacos antihipertensivos y en investigación clínica. Lo que
resulta de mayor interés, por lo que vamos a describir con mayor
detalle, es su utilización durante el control del tratamiento
antihipertensivo en la hipertensión arterial y en otros procesos aun en
ausencia de hipertensión.
Evaluación
del tratamiento antihipertensivo
Durante el tratamiento antihipertensivo en un porcentaje elevado de
pacientes persiste el fenómeno de bata blanca, lo que dificulta la
correcta evaluación de los fármacos administrados, llevando en
ocasiones a incrementar innecesariamente dosis o el número de fármacos.
En otras ocasiones el descenso de PA puede ser insuficiente o excesivo
condicionando síntomas. Durante el tratamiento estará indicada la MAPA
en:
1) HTA refractaria al tratamiento, definida mediante la
persistencia de PA > 160/100 mmHg durante el tratamiento con tres fármacos
bien combinados, en dosis adecuadas y uno de ellos diurético. Podría
considerarse con los nuevos fármacos antihipertensivos una definición
menos estricta de refractariedad, aceptando valores de 160/95 mmHg
durante el tratamiento con dos fármacos, pero la utilidad de la MAPA en
estas situaciones no ha sido contrastada hasta la actualidad.
2) Pacientes con síntomas de hipotensión durante el tratamiento.
3) Pacientes con ángor nocturno.
Estudio
de la actividad antihipertensiva de nuevos fármacos
La introducción de un nuevo fármaco antihipertensivo necesita de su
valoración mediante MAPA debido a que permite explorar diversos
aspectos como es su verdadera actividad antihipertensiva en condiciones
de actividad regular, en situaciones de actividad y reposo, y permite
estimar mejor la duración de su actividad. De hecho, aunque no se
precisa obligatoriamente de estudios con MAPA para la documentación de
registro de un nuevo fármaco en la Unión Europea o ante la Food and
Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, prácticamente todos los
nuevos fármacos lo aportan.
Actividad
antihipertensiva de los fármacos estimada mediante MAPA
Los aspectos analizados en los párrafos anteriores establecen la mayor
precisión de los valores de PAA sobre los valores obtenidos en la
consulta y por tanto la valoración de la actividad antihipertensiva de
los fármacos. Aun asumiendo esta superioridad de la PAA, ésta no es la
panacea ni la solución definitiva y persisten muchas dudas sobre cuáles
son los mejores parámetros a estimar y se siguen estudiando nuevos métodos
de valoración. Vamos a comentar algunos de los aspectos en discusión,
sin profundizar en ellos, porque llevarían más allá de lo que se
abarca en el presente trabajo.
|
TABLA
2
Requerimientos mínimos para el cálculo del índice T/P
mediante
monitorización ambulatoria de la presión arterial
para un intervalo de
dosis de 24 horas25
- Utilizar MAPA durante placebo y durante el tratamiento para
calcular las diferencias reales de PA
- Las medidas de PA deben ser de al menos cada
15 minutos en actividad y cada 30 minutos durante el sueño
- Los niveles de actividad durante las dos monitorizaciones
deben ser similares
- El valle debe medirse en un período de dos horas después de
levantarse
- El pico debe evaluarse en un período de dos horas en donde
sea máxima la reducción y debe estar previamente especificado
- La MAPA durante el tratamiento se debe realizar cuando el
tratamiento ya ha alcanzado su situación estable (al menos de
cuatro a ocho semanas)
- El cálculo debe hacerse con los datos de pacientes
respondedores y no respondedores, aunque los primeros se pueden
analizar por separado
- El cálculo debe hacerse como la media de los T/P individuales
obtenidos en cada paciente
- Los resultados del índice T/P deben ofrecerse con medias
junto a medidas de variación como intervalos de confianza o
desviaciones típicas
MAPA:
monitorización ambulatoria de la presión arterial
PA: presión
arterial; TP: índice pico/valle.
|
|

|
| Fig.
1. Reducción horaria de PA en un paciente con HTA esencial
tratado con atenolol 100 mg/día, administrado a las 8:00. Las barras
verticales representan el descenso de PA media (PAM) entre la MAPA
realizada antes del tratamiento y la realizada a los dos meses del
tratamiento en monoterapia. La media de los descensos horarios es de
23,4 mmHg. El índice T/P se ha calculado considerando el pico entre las
11:00 y las 15:00 y el valle entre las 5:00 y las 8:00 (áreas
sombreadas). El Smoothness index es de 2,82, que resulta de dividir la
reducción media de las 24 horas por su desviación típica. |
Dos son los aspectos a considerar. El primero es la necesidad o no de
utilizar un período de placebo previo a la introducción del fármaco
activo a estudiar. En general se acepta que el efecto placebo en la PAA
es mínimo, y sólo parece estar presente en las 4 a 6 horas iniciales
de la monitorización, representando más que el efecto de placebo del fármaco
per se, la adaptación al hecho de la monitorización. El segundo es el
cómo estimar la reducción de los valores de PA.
Cuando se trata de evaluar la actividad antihipertensiva de un fármaco
utilizando la MAPA la primera referencia debe realizarse a los descensos
absolutos de los valores medios de PA antes y después del tratamiento
de forma global durante las 24 horas, o en períodos determinados como
pueda ser el período de actividad, el período de sueño, el período
que comprenda las últimas cuatro horas del intervalo entre dosis o
aquellos otros que nos interese valorar. En general, cuanto menor sea el
número de medidas de PA en el período que se pretende estudiar la
precisión y reproducibilidad de los valores obtenidos disminuye, ya que
el número de medidas es uno de los factores más importantes en la
superioridad de la PAA sobre la clínica. Por tanto, con períodos
cortos gran parte de las ventajas de la MAPA se pierden.
La estimación del índice pico/valle (índice T/P) mediante la MAPA es
el segundo aspecto a co mentar. El índice T/P se desarrolló como un índice
para cuantificar la duración de actividad de un fármaco en relación
con el máximo descenso alcanzado con la misma dosis. Tenía como
finalidad impedir que la mayor duración antihipertensiva se obtuviese
incrementando la dosis del fármaco, lo que podía llevar a un efecto máximo
exagerado. Introducido por la FDA con esta finalidad, se ha utilizado
como un argumento comercial, y todo fármaco antihipertensivo que se
precie debía tener un valor lo más cercano posible a la unidad.
El cálculo del índice ha levantado un gran número de controversias,
que abarcan desde conceptualmente si la mayor duración de la actividad
del fármaco sería ventajosa o no, hasta aspectos puramente técnicos
para su cálculo. Si existe un mayor consenso sobre el aspecto
conceptual y la mayor duración ofrece mayor protección orgánica,
respecto al aspecto técnico del cálculo las opiniones están mucho más
encontradas (véase número monográfico publicado recientemente en
Journal of Human Hypertension)22-25. Actualmente
las normas más aceptadas para el cálculo del T/P son las expresadas en
la tabla 225.
La mayor debilidad del cálculo del índice T/P está en que se eligen
como efecto pico y efecto valle los valores de PA en una serie de períodos
de tiempo arbitrarios, olvidándose del resto del perfil de la actividad
antihipertensiva (fig.
1). Es por ello que recientemente el grupo
de Milán ha introducido el llamado smoothing index (índice de
“suavización”)26. Éste considera el descenso
de todos los períodos horarios y obtiene un índice cuyo numerador es
la media de cada uno de los descensos horarios (calculado por la
diferencia entre la monitorización realizada antes del tratamiento y
durante el mismo), y el denomi nador es un índice de la variabilidad de
estos descensos horarios (la desviación típica de las di ferencias
horarias). Con ello se considera el descenso durante todos los períodos
horarios, y se corrige por una estimación de la variabilidad de estos descensos como
es la desviación típica (fig.
1).
Los autores que defienden este índice, utilizando datos del estudio
SAMPLE antes mencionado, encuentran que es mucho más reproducible que
el índice T/P, y que se correlaciona positivamente con la reducción de
la masa ventricular izquierda medida mediante ecocardiografía a lo
largo de un año en tratamiento con lisinopril. Como ventajas
adicionales tenemos su facilidad de cálculo, pero hasta la actualidad
no se posee información contrastada de cuáles deberían ser los
valores más adecuados para este índice, y no se poseen suficientes
datos comparativos entre fármacos.
Bibliografía
1. Lurbe E, Aguilar F, Gómez A, Tacons J, Álvarez V, Redón J.
Reproducibility of ambulatory blood pressure monitoring in children. J
Hypertens 1993; 11 (suppl 5):S288-S289.
2. Staessen J, Bulpitt ChJ, O’Brien E, Cox J, Fagard R, Stanton
A, et al. The diurnal blood pressure profile. A population study. Am J
Hypertens 1992; 5:386-392.
3. Lurbe E, Redón J, Pascual JM, Tacons J, Álvarez V, Batlle DC.
Altered blood pressure during sleep in normotensive subjects with type 1
diabetes. Hypertension 1993; 21:227-235.
4. Verdecchia P, Porcellati C, Schillaci G, Borgioni C, Ciucci A,
Battistelli M, et al. Ambulatory blood pressure. An independent
predictor or prognosis in essential hypertension. Hypertension 1994;
24:793-801.
5. Devereux RB, Pickering ThG. Relationship between am-
bulatory or exercise blood pressure and left ventricular structure:
prognostic implicatiosn. J Hypertens 1990;
8 (suppl 6):S125-S134.
6. Redón J, Miralles A, Liao Y, Lozano JV, Pascual JM, Cooper RS.
Circadian variability and microalbuminuria in essential hypertension. J
Hypertens 1994; 12:947-954.
7. Verdecchia P, Gotteschi C, Benemio G, Baldrini F, Guerreri M,
Porcellati C. Circadian blood pressure changes and left ventricular
hypertrophy in essential hypertension. Circulation 1990; 81:528-536.
8. Parati G, Pomidossi G, Albini F, Malaspina D, Mancia G.
Relationship of 24-hour blood pressure mean and variability to severity
of target-organ damage in hypertension. J Hypertens 1987; 5:93-98.
9. Palatini P, Penzo M, Racioppa A, Zugno E, Guzzardi G, Anaclerio
M, Pessina A. Clinical relevance of nightime blood pressure and of
daytime blood pressure variability. Arch Intern Med 1992;
152:1.855-1.860.
10. Pessina AC, Palatini P, Sperti G, et al. Evaluation of hypertension
and related target organ damage by average day-time pressure. Clin Exp
Hypertens 1985; A7:267-271.
11. Rowlands DB, Ireland MA, Glover DR, McLeay RAB, Stallard TJ, Littler
WA. The relationship between ambulatory blood pressure and
echocardiographycally assessed left ventricular hypertrophy. Clin Sci
1983; 61:101S-103S.
12. Gosse P, Desrumeau GC, Roudaut R, Broustet JP, Gallochio M. Left
ventricular mass in normotensive subjects: importance of blood pressure
response to activity. Am J Hypertens 1989; 2:78-80.
13. Frattola A, Parati G, Cuspidi C, Albini F, Mancia G. Prognostic
value of 24 hour blood pressure variability. J Hypertens 1993;
11:1.133-1.137.
14. Parati G, Saul JPh, Di Rienzo M, Mancia G. Spectral analysis of
blood pressure and heart rate variability in evaluating cardiovascular
regulation. A critical appraisal. Hypertension 1995; 25:1.276-1.286.
15. Perloff D, Sokolow M, Cowan RM, Juster RP. Prognostic value of
ambulatory blood pressure measurements: further analysis. J Hypertens
1989; 7 (suppl 3):S3-S10.
16. Redón J, Campos C, Narciso M, Pascual JM, Rodicio JL, Ruilope LM.
Prognostic value of ambulatory blood pressure monitoring in refractory
hypertension. Hypertension 1998; 31:712-718.
17. Ohkubo T, Imai Y, Tsuji I, Nagai K, Watanabe N, Minami N, et al.
Prediction of mortality by ambulatory blood pressure monitoring versus
screening blood pressure measurements: a pilot study in Ohasama. J
Hypertension 1997; 15: 357-364.
18. Ohkubo T, Imai Y, Tsuji I, Nagai K, Watanabe N, Minami N, et al.
Relation between nocturnal decline in blood pressure and mortality. The
Ohasama Study. Am J Hypertens 1997; 10:1.201-1.207.
19. Mancia G, Zanchetti A, Agabiti-Rosei E, Benemio G, De Cesaris R,
Fogari R, et al. Ambulatory blood pressure is superior to clinic blood
pressure in predicting treatment-induced regression of left ventricular
hypertrophy. Circulation 1997; 95:1.464-1.470.
20. Fagard RH, Staessen J, Thijs L. Relationships between changes in
left ventricular mass and in clinic and ambulatory blood pressure in
response to antihypertensive therapy. J Hypertens 1997; 15:1.493-1.502.
21. Omata K, Kanazawa M, Sato T, Abe F, Saito T, Abe K. Therapeutic
advantages of angiotensin converting enzyme inhibitors in chronic renal
disease. Kidney Int 1996; 49 (suppl 55): S57-S62.
22. Millar JA. Short comings in the trough to peak ratio as a guide to
the dose interval for antihypertensive drugs. J Human Hypertens 1998;
12:37-44.
23. Morgan T, Ménard J, Brunner H. Twenty-four hour blood pressure
control and trough to peak ratio: who, when, who and why? J Human
Hypertens 1998; 12:45-49.
24. Elliot HL. Trough to peak ratio: current status and applicability. J
Human Hypertens 1998; 12:55-60.
25. Myers MG. Suggested guidelines for determining the trough-to-peak
ratio of antihypertensive drugs. Am J Hypertens 1996; 9:76S-82S.
26. Parati G, Rizzoni D, Omboni S, Agabiti-Rosei E, Mancia G.
“Smoothness index” but not T/P ratio estimates balanced 24 hour
blood pressure control and predicts regression of organ damage by
antihypertensive treatment. J Hypertens 1997; 15 (suppl 4):S7-S8.
Regresar
a Indice
Esta
Información es para profesionales de la Salud
Si tiene un problema de Salud Consulte a su Médico
Cardiólogos.org
info@cardiologos.org
Copyright©2004
- Perú Medical e-Health System
Cardiólogos.org
No se hace responsable por autorías de terceros
Ver:
Aviso
Legal
Web Design & Host by
Perú
Medical
|
|
< |