|
TUTOR
ELECTRO
Guía Tutor Electrocardiograma
EL
ELECTROCARDIOGRAMA EN LA CARDIOPATIA ISQUEMICA
Introducción
Las enfermedades isquémicas del corazón constituyen una de las
principales causas de morbilidad y mortalidad global, y son sin duda las
cardiopatías más frecuentes.
Anatomía y fisiología de la circulación
coronaria
El corazón está irrigado por las dos primeras ramas de la aorta, una
originada en el seno de Valsalva izquierdo (coronaria izquierda), y la
otra, la coronaria derecha, originada a partir del seno derecho. La
coronaria izquierda muestra un tronco común inicial corto que se
bifurca, originando la circunfleja y la arteria descendente anterior o
interventricular anterior. La descendente anterior origina dos tipos de
ramas: diagonales, que se distribuyen por la cara anterior del ventrículo
izquierdo, y septales, que penetran en la porción anterior y superior
del tabique interventricular. La arteria cincunfleja se dirige por el
surco auriculoventricular izquierdo hacia la cara lateral y posterior
del ventrículo izquierdo, originando ramas que irrigan la aurícula
izquierda y ramas marginales que se distribuyen por la cara lateral
ventricular izquierda (Figuras 56 a 59), finaliza originando ramas póstero-laterales de mayor o
menor desarrollo, que irrigan la región posterior del ventrículo
izquierdo.
 |
| Figura 56. Bloqueo de rama derecha y hemibloqueo anterior izquierdo asociados. Complejos QRS. |
 |
| Figura 57. Arteria coronaria izquierda. |
 |
| Figura 58. Arteria circunfleja. |
 |
| Figura 59. Arteria descendente anterior. |
La coronaria derecha, después de originarse en la aorta, se distribuye
por el surco aurículo-ventricular derecho, alcanzando la cruz del corazón.
En este punto desciende por el surco interventricular posterior,
originando la arteria descendente posterior. Además de irrigar la pared
lateral del ventrículo derecho y su tracto de salida, origina, cerca de
su origen, una rama para el nódulo sinusal. La arteria descendente
posterior o interventricular posterior origina ramas septales que
irrigan la porción posterior e inferior del tabique interventricular.
De la porción distal de la coronaria derecha se generan ramas póstero-laterales
que contribuyen a la irrigación de la región posterior e inferior del
ventrículo izquierdo (Figuras
60 y 61).
 |
| Figura 60. Arteria coronaria derecha. |
 |
| Figura 61. Arteria descendente posterior. |
Este patrón anatómico se observa en un 80% de la población; en el 20%
restante, la arteria descendente posterior se origina a partir de la
circunfleja. El flujo coronario determina la oferta miocárdica de oxígeno,
siendo el encargado de satisfacer las necesidades metabólicas del
miocardio. En condiciones normales, la oferta está equilibrada con la
demanda (Figura
62). La isquemia miocárdica obedece a un desequilibrio entre la
oferta y la demanda de oxígeno a nivel del miocardio (Figura
63): suele coexistir una reducción de la oferta por
aterosclerosis coronaria, con un incremento de la demanda en
determinadas circunstancias, como el ejercicio y la hipertrofia miocárdica.
Debido a las características de la circulación coronaria, la región
subendocárdica de la pared miocárdica posee la menor densidad de
capilares y, por tanto, la menor perfusión, determinando la existencia
de un gradiente de perfusión miocárdica con el subepicardio como región
mejor perfundida y el subendocardio como peor.
 |
| Figura 62. Equilibrio entre la oferta y la demanda de O2 en el miocardio. |
 |
| Figura 63. Desequilibrio entre la oferta y la demanda de O2 en el miocardio. |
Este fenómeno determina que el subendocardio sea el más sensible a la
isquemia y el área que primero se necrose en el infarto de miocardio.
La isquemia de un segmento miocárdico pone en marcha una secuencia de
fenómenos conocidos como cascada isquémica; en primer lugar, se altera
la relajación del segmento, dificultando el llenado ventricular.
Posteriormente, se alteran las propiedades eléctricas, determinando
alteraciones electrocardiográficas, y, finalmente, se afecta su
potencia contráctil. Debemos recordar que el miocardio es perfundido prácticamente
sólo durante la diástole, ya que durante la sístole la contracción
oblitera las ramas intramiocárdicas, impidiendo el flujo coronario. Por
tanto, la presión arterial diastólica constituye la presión de
perfusión coronaria.
Etiología de la cardiopatía isquémica
Aunque existen causas no ateroscleróticas de isquemia miocárdica, la
aterosclerosis coronaria es el principal determinante etiológico de la
cardiopatía isquémica. Podría definirse como un proceso infiltrativo
y proliferativo que afecta a la pared arterial, el cual determina la
reducción del flujo sanguíneo. En la Figura
64 puede observarse una representación esquemática del proceso
aterosclerótico: consiste en la infiltración por LDL-colesterol de la
pared del vaso, y la proliferación de fibras musculares lisas y tejido
conjuntivo. Desde un punto de vista anatómico, evoluciona desde una
estría grasa, presente en la pared arterial de la práctica totalidad
de los varones menores de 30 años, hacia una placa fibromuscular,
llegando hasta las placas complicadas. Éstas se caracterizan por ser
placas con ulceración del endotelio que las recubre y trombosis sobreañadida.
 |
| Figura 64. Esquema del proceso aterosclerótico |
Existe un tipo de placas con mayor susceptibilidad para ulcerarse,
conocidas como placas vulnerables. Son placas que suelen reducir poco la
luz vascular, con alto contenido lipídico y una cápsula fibrosa
adelgazada, y que al romperse exponen al torrente circulatorio su
contenido lipídico, altamente trombogénico, determinando la formación
de un trombo que puede ocluir la luz del vaso. Podemos agrupar las
enfermedades isquémicas del corazón en dos grandes grupos: síndromes
coronarios crónicos y síndromes coronarios agudos. Dentro de los crónicos
se incluyen la isquemia silente y la angina de esfuerzo. Se deben a una
reducción aterosclerótica del flujo coronario, lo cual impide
incrementar el flujo coronario durante las situaciones que, como el
ejercicio, precisan un aumento del mismo. Se incluyen la angina
inestable y el infarto de miocardio dentro de los síndromes coronarios
agudos, ya que suelen compartir una fisiopatología común.
La existencia de una placa ulcerada y de trombosis sobreañadida suele
originarlos, aunque la reducción aguda del flujo coronario suele ser
temporal en la angina inestable, debido a la labilidad de la trombosis,
y más prolongada en el infarto de miocardio.
Patrones electrocardiográficos de la isquemia y la
necrosis miocárdica
La cardiopatía isquémica es una patología miocárdica habitualmente
segmentaria; por tanto, sus manifestaciones electrocardiográficas
reflejarán dicha segmentación, al observarse los cambios en las
derivaciones que exploran la zona isquémica. En cuanto a las doce
derivaciones estándar: DI y aVL exploran la cara lateral
del ventrículo izquierdo, y DII, DIII y aVF la
inferior. V1 y V2 suelen reflejar las características eléctricas
del tabique interventricular, V3 y V4 exploran la cara
anterior del ventrículo izquierdo, y V5 y V6 la lateral.
La isquemia miocárdica provocará cambios de polaridad y morfología de
la onda T y del segmento ST, sin cambios significativos en
el QRS. La necrosis suele acompañarse de cambios evolutivos en
la T y ST junto con el desarrollo de ondas q patológicas.
a.- Imagen electrocardiográfica de la isquemia
a.1- Isquemia subendocárdica
El diagnóstico electrocardiográfico de la isquemia subendocárdica se
basa en la presencia de ondas T altas, picudas y simétricas. El
diagnóstico es sólo seguro en los casos con morfología transitoria.
Puede observarse dicha imagen en la fase hiperaguda del infarto de
miocardio y en la angina de Prinzmetal. Existen evidencias que
demuestran que el subendocardio es la región que primero se afecta en
la isquemia miocárdica. Debe realizarse el diagnóstico diferencial
con: variantes normales, hipertrofia y dilatación ventricular
izquierda, hiperpotasemia y accidentes vasculares cerebrales. En estos
casos, la morfología de la T no suele variar; por el contrario,
la naturaleza transitoria de la morfología en la isquemia miocárdica
aguda es de gran ayuda.
a.2- Isquemia subepicárdica
Su diagnóstico electrocardiográfico se basa en la existencia de ondas
T aplanadas o negativas de ramas simétricas. Suele tratarse de una
morfología persistente que puede observarse en la fase crónica del
infarto de miocardio y en la enfermedad coronaria crónica sin infarto
previo. Suele ser un hallazgo eléctrico que afecta a las derivaciones
que exploran diferentes áreas del miocardio: DII, DIII y aVF
en la isquemia inferior; DI, aVL, V5 y V6 en
la isquemia lateral, y de V1 a V4 en la anteroseptal. En múltiples
situaciones clínicas distintas de la cardiopatía isquémica, podemos
observar un patrón de isquemia subepicárdica: variantes normales, como
en niños y adolescentes con T negativas en derivaciones
precordiales derechas; fase crónica de la pericarditis, con ondas T
negativas que afectan a gran cantidad de derivaciones; accidentes
cerebrovasculares, etc. En la Tabla 9 se recogen diferentes
patologías en las que puede observarse la imagen de isquemia
subepicárdica.
| Tabla 9.-
Otras causas de ondas T aplanadas o negativas |
|
•
Variaciones de la normalidad:
niños, deportistas, hiperventilación.
• Perocarditis crónica.
• Cor pulmonale.
• Miocarditis y miocardiopatías.
• Trastornos de la repolarización secunda- rios a crecimiento
o
bloqueo ventricular.
• Prolapso de la válvula mitral.
• Alcoholismo.
• Amiodarona.
• Hiperpotasemia.
• Otras causas: postaquicardia, mixedema. |
b.- Imagen electrocardiográfica de la lesión
b.1- Lesión subendocárdica
El tejido miocárdico lesionado presenta una isquemia más severa,
pudiendo observarse alteraciones ultraestructurales reversibles. El
diagnóstico de isquemia subendocárdica se basa en la presencia de un
segmento ST infradesnivelado (Figura
65).
 |
| Figura 65. Representación de la lesión subendocárdica. Segmento ST infradesnivelado. |
Se considera que existe infradesnivel del segmento ST
cuando se encuentra al menos a 1 mm por debajo de la línea isoeléctrica,
a 80 milisegundos del punto J (Figuras
66 y 67). La imagen de lesión subendocárdica puede observarse
en pacientes con insuficiencia coronaria crónica y aguda, y en
pacientes con infarto subendocárdico; representa el criterio
electrocardiográfico habitual durante una prueba de esfuerzo positiva
para isquemia miocárdica. En pacientes asintomáticos, la presencia en
el electrocardiograma de reposo o durante una prueba de esfuerzo de
dicha imagen constituye un factor de riesgo.
 |
| Figura 66. ECG de la lesión subendocárdica. Punto J. |
 |
| Figura 67. Lesión subendocárdica. Derivaciones del ECG. |
Sin embargo, debe hacerse el diagnóstico diferencial con otras
situaciones clínicas distintas de la cardiopatía isquémica. La imagen
de lesión subendocárdica puede apreciarse como una variante normal;
puede observarse en pacientes en tratamiento digitálico, en la
hipopotasemia, en el embolismo pulmonar agudo, o secundaria a dilatación
ventricular.
(Tabla 10).
|
Tabla 10.-
Descenso del ST, diagnóstico diferencial |
|
•
Insuficiencia coronaria aguda y crónica
• Infarto subendocárdico
• Variante normal
• Tratamiento con digital
• Hipopotasemia
• Embolismo pulmonar agudo
• Dilatación ventricular |
b.2- Lesión subepicárdica
El diagnóstico se basa en la presencia de un ST supradesnivelado (Figuras
68 y 69), que refleja lesión subepicárdica o, más
frecuentemente, isquemia transmural severa. En la cardiopatía isquémica,
el supradesnivel del segmento ST suele acompañar al dolor torácico en
situaciones de isquemia miocárdica aguda y severa. Suele observarse en
la angina de Prinzmetal (Figura
70); refleja isquemia miocárdica transmural severa secundaria a
espasmo coronario, siendo una imagen transitoria con una duración que
va de segundos a minutos. Suele ser un hallazgo constante en la fase
aguda del infarto de miocardio, como veremos posteriormente; su
persistencia después de semanas y meses del infarto sugiere la
transformación aneurismática de la pared ventricular infartada. Su
aparición durante una prueba de esfuerzo o una crisis anginosa suele
indicar peor pronóstico que la depresión del ST.
 |
| Figura 68. Lesión subepicárdica. ST supradesnivelado. |
 |
| Figura 69. Lesión subepicárdica. ST supradesnivelado. |
 |
| Figura 70. Supradesnivel del segmento ST en la angina de Prinzmetal. |
Esta imagen eléctrica, con convexidad superior, puede observarse también
en sujetos sanos acompañando a ondas T sugestivas de isquemia
subendocárdica, y suele ser indicador de hipertono vagal. Puede
apreciarse en la fase aguda de la pericarditis (Figura
71), en pacientes con hiperpotasemia severa, etc. En pacientes
con pericarditis, la imagen electrocardiográfica suele ser difusa,
observándose en múltiples derivaciones; por el contrario, en pacientes
con cardiopatía isquémica, se circunscribe a las derivaciones que
exploran un segmento miocárdico determinado.
 |
| Figura 71. ECG en la fase aguda de la pericarditis. |
c.- Imagen electrocardiográfica de necrosis
Debemos distinguir entre la necrosis que afecta al miocardio que
constituye el subendocardio, que es el responsable de los denominados
infartos transmurales. En el infarto subendocárdico (Figura
72) apreciaremos, durante la fase aguda, cambios en el segmento
ST y la onda T, habitualmente lesión subendocárdica, sin
cambios en las características del complejo QRS. Cuando la
necrosis afecta al miocardio subepicárdico, hablamos de infarto transmural, que se caracteriza por el
desarrollo de ondas Q patológicas denominadas Q de
necrosis. La génesis de una onda Q patológica durante un
infarto transmural se explica por el desarrollo en la zona infartada de
un vector de despolarización que se aleja de la zona del infarto, mostrándole
la cola negativa.
 |
| Figura 72. Infarto subendocárdico con necrosis. |
Este fenómeno eléctrico justifica que la derivación enfrentada al
segmento infartado registre dicha onda Q; por el contrario, una
derivación que explore el miocardio sano, opuesto a la zona de infarto,
registrará una onda R de amplitud incrementada. Como veremos más
adelante, este hecho justifica que en los infartos posteriores
apreciemos una onda R de amplitud incrementada en las
derivaciones anteriores: en concreto, V1 y V2. Las ondas
Q patológicas de necrosis muestran una serie de características:
duración superior a 0,04 segundos ó 40 milisegundos. Si va seguida de
una onda R, su amplitud será de al menos el 25% de la R. En su
rama descendente observaremos melladuras, y su inscripción es lenta.
(Figura
74).
 |
| Figura 74. Complejo QRS en la necrosis. |
El electrocardiograma en pacientes con isquemia
miocárdica
Aunque existen causas no ateroscleróticas, la isquemia miocárdica
suele deberse a aterosclerosis coronaria que, en ciertas situaciones,
determina un desequilibrio entre la oferta y la demanda miocárdica de
oxígeno. Los pacientes con estenosis coronaria significativa pueden
presentar isquemia miocárdica en situaciones, como el esfuerzo físico
y la sobrecarga emocional, en las que la demanda miocárdica de oxígeno
aumenta, al aumentar la frecuencia cardíaca, la tensión arterial y la
contractilidad miocárdica; el flujo coronario por el vaso estenosado
puede ser suficiente en reposo, pero insuficiente en situación de estrés.
Existen situaciones, más infrecuentes, en las que la isquemia miocárdica
se aprecia sin incremento del consumo miocárdico de oxígeno. Esto
suele deberse a reducción de la oferta, en muchos casos por espasmo
coronario. En la práctica clínica, la isquemia miocárdica puede ser
silente (sólo cambios electrocardiográficos) o sintomática
(habitualmente, cambios electrocardiográficos acompañados de angina).
En los pacientes coronarios los episodios de angina son mucho menos
frecuentes que los de isquemia silente; podríamos decir que son la
punta del iceberg de la carga isquémica total.
El electrocardiograma en la isquemia silente
Podemos observar cambios electrocardiográficos acompañando a la
isquemia en pacientes a los que se registra de forma continua el
electrocardiograma mediante la técnica de Holter o durante la realización
de una prueba de esfuerzo. Mediante la técnica de Holter (Figura
76), registramos el electrocardiograma durante la actividad
diaria de los pacientes; podemos observar episodios de isquemia sintomática
y asintomática. Durante los mismos, en el registro eléctrico
apreciaremos depresiones del segmento ST, la mayoría de ellos asociados
a taquicardia y presentándose otros con frecuencia cardíaca normal; en
el primer caso, la isquemia se debe a un incremento de la demanda miocárdica
de oxígeno que acompaña a situaciones de estrés físico o emocional,
y en el segundo es debido a una reducción de la oferta, habitualmente
debida a espasmo coronario o hipotensión. La magnitud de la depresión
del segmento ST, así como su duración, son indicadores de su gravedad.
 |
| Figura 76. Registro del ECG mediante Holter. Descensos del segmento ST. |
En la práctica clínica, indicamos la prueba de esfuerzo (Figura
77) para completar el estudio de los pacientes con sospecha de
cardiopatía isquémica. Suele realizarse mediante una bicicleta ergométrica
o una cinta sin fin, en la que se van incrementando la resistencia o
inclinación y la velocidad de la cinta siguiendo protocolos
establecidos. La magnitud de la depresión del segmento ST, así como el
número de derivaciones afectadas, son indicadores de la severidad de la
isquemia.
 |
| Figura 77. Prueba de esfuerzo. |
El electrocardiograma en la angina
a.- El electrocardiograma en la angina de esfuerzo estable
En la clínica solemos clasificar la angina como estable o inestable. La
angina estable suele ser una angina de esfuerzo estable, y se define
como aquélla que no ha cambiado de características recientemente; su
duración y la intensidad del esfuerzo que la desencadena son estables.
De forma habitual, se clasifica teniendo en cuenta la intensidad del
esfuerzo necesaria para desencadenarla: la de mínimos esfuerzos, cuando
se presenta al caminar por llano, y la desencadenada por esfuerzos más
intensos, como subir cuestas, ceden con el reposo o la administración
de vasodilatadores coronarios, como nitroglicerina sublingual. La lesión
subendocárdica suele ser el hallazgo electrocardiográfico que acompaña
a la angina (Figuras 78 a 81); el infradesnivel del segmento ST debe superar 1 mm
medido a 80 milisegundos del punto J, y puede ser ascendente, horizontal
o descendente. La morfología descendente suele indicar isquemia más
severa.
 |
| Figura 78. Variedades de descenso del segmento ST en la angina de esfuerzo estable. |
 |
| Figura 79. Angina de esfuerzo estable. ECG en el plano frontal. |
 |
| Figura 80. Angina de esfuerzo estable. ECG en el plano horizontal. |
 |
| Figura 81. Angina de esfuerzo estable. Derivaciones aVL, I, V5 y V6. |
Los pacientes con angina de esfuerzo estable suelen presentar una o más
placas ateroscleróticas que reducen la luz coronaria. La angina es el
reflejo sintomático de la isquemia de un segmento miocárdico; por
tanto, las modificaciones electrocardiográficas se observarán en
diferentes grupos de derivaciones según el área miocárdica afectada:
las derivaciones que exploran la cara inferior en casos de isquemia
secundaria a estenosis de la coronaria derecha, las derivaciones
anteriores en la isquemia por estenosis de la descendente anterior y las
derivaciones laterales en la isquemia secundaria a afectación de la
circunfleja.
b.- El electrocardiograma en la angina de esfuerzo inestable
Se define como angina inestable una gran variedad de situaciones clínicas.
Se ha acordado clasificar como angina inestable a toda aquélla que ha
cambiado de características recientemente, de forma habitual en el último
mes. Como es fácil comprender, es muy diferente el pronóstico y el
tratamiento de un paciente con angina de esfuerzo, que se ha
intensificado recientemente, del de otro con episodios frecuentes de
angina de reposo acompañados de cambios electrocardiográficos en las
últimas 24 horas. Suele deberse a un incremento de la gravedad de la
enfermedad coronaria, en algunos casos a ligeros aumentos del grado de
estenosis coronaria y, en los más severos, a oclusión coronaria
transitoria, debida a una trombosis que complica un accidente de placa o
a un espasmo coronario.
Los hallazgos electrocardiográficos más frecuentes en pacientes con
angina inestable de reposo (Figuras
82 y 83), suelen ser la lesión subendocárdica, la depresión
del segmento ST, que suele ser de mayor magnitud y duración que en la
angina de esfuerzo estable. Como en ella, los cambios eléctricos
afectan a grupos de derivaciones y son de carácter transitorio. El
diagnóstico diferencial con el infarto de miocardio subendocárdico se
basa en la duración más prolongada de la depresión del ST en esta
situación clínica, y la elevación de las enzimas miocárdicas en
plasma, que indican necrosis de miocitos. La angina de Prinzmetal
corresponde a casos de espasmo de una coronaria epicárdica; la isquemia
miocárdica es severa y transmural, y se aprecia una elevación
transitoria del segmento ST en las derivaciones que exploran el segmento
isquémico.
| Figuras 82 y 83. Electrocardiograma en la angina inestable. |

Figura 82 |

Figura 83 |
El electrocardiograma en el infarto subendocárdico
Como ya comentamos, en el infarto subendocárdico no se observan
modificaciones del complejo QRS; los cambios eléctricos se
limitan al segmento ST y la onda T (Figuras
84 y 85). El hallazgo más frecuente es el desarrollo de
diferentes grados de lesión subendocárdica, de mayor magnitud en las
primeras horas, para normalizarse después de días o semanas. Como los
síntomas (de forma habitual, angina) y los signos eléctricos suelen
ser comunes a los observados en la angina inestable, la determinación
de las enzimas miocárdicas establece el diagnóstico diferencial entre
ambos procesos. Como el subendocardio es el área de miocardio peor
perfundida, podemos observar infartos subendocárdicos en hipertensos y
pacientes con estenosis aórtica o con hipertrofia ventricular severa, y
en diabéticos con enfermedad microvascular.
 |
| Figura 84. ECG del infarto subendocárdico agudo. |
 |
| Figura 85. ECG del infarto subendocárdico evolucionado. |
El electrocardiograma en el infarto transmural
En el infarto transmural existe una evolución temporal de los cambios
del segmento ST, la onda T y el complejo QRS. Como
puede observarse, uno o dos minutos tras la oclusión aguda coronaria se
observa, en las derivaciones que exploran el miocardio afectado, una
imagen de isquemia subendocárdica que evolucionará a lesión subepicárdica
progresiva, convexa respecto a la línea isoeléctrica. De forma
habitual, hasta la segunda hora desde la oclusión aguda sólo
apreciaremos la imagen de lesión subepicárdica, debido a que, aunque
la necrosis de los miocitos subendocárdicos suele comenzar entre 20 y
30 minutos después de la oclusión coronaria, como sabemos, la necrosis
subendocárdica no altera el QRS. Cuando la necrosis afecta al
miocardio subepicárdico, además de la imagen de lesión subepicárdica
comenzará a desarrollarse una onda Q patológica en las
derivaciones que exploran la zona infartada.
Figuras 86-90. Secuencia temporal del ECG del infarto transmural.

Figura
86 |

Figura
87 |

Figura
88 |

Figura
89 |

Figura
90 |
A las 6 a 12 horas del inicio de la oclusión coronaria suele
completarse la necrosis, por lo que las ondas Q serán de máxima
amplitud. Posteriormente, observaremos una reducción progresiva de la
magnitud de la lesión subepicárdica, junto con el desarrollo de
isquemia subepicárdica. Este proceso, aunque de duración variable,
suele completarse durante la primera semana del infarto. La persistencia
de cierto grado de lesión subepicárdica después de semanas y meses de
infarto sugiere la transformación aneurismática de la zona infartada. En la Figura
91, que refleja un infarto de miocardio de meses de evolución,
se aprecia una zona infartada aneurismática que, en vez de acortarse,
se expande durante la sístole. En la derivación que explora dicha área,
además de una Q de necrosis, se observa la persistencia de la
elevación del segmento ST.
 |
| Figura 91. Infarto transmural aneurismático. |
El electrocardiograma nos permite conocer la localización de la
necrosis y nos orienta sobre su extensión. El número de derivaciones
con Q patológica, así como su magnitud, en especial la
presencia de derivaciones con imagen QS, nos orienta sobre la
extensión del infarto. Como ya comentamos, las circulación coronaria
irriga diferentes segmentos de miocardio. De forma habitual, la arteria
descendente anterior irriga la porción anterior y superior del tabique
interventricular y la cara anterior del ventrículo izquierdo, y su
oclusión determina infartos antero-septales; la arteria circunfleja se
distribuye por la cara lateral del ventrículo izquierdo y, en algunos
casos, parte de la cara posterior; su oclusión origina infartos
laterales.
La arteria coronaria derecha irriga la pared libre del ventrículo
derecho, la porción inferior y posterior del tabique interventricular y
la pared inferior y posterior del ventrículo izquierdo; su oclusión
determina infartos inferiores y posteriores. En la práctica clínica,
los infartos suelen ser de localización anteroseptal, lateral e
inferoposterior (Figuras 92 a 95): por tanto, los signos electrocardiográficos se observarán
en las derivaciones que exploran dichos segmentos miocárdicos. En el
infarto anteroseptal observaremos ondas Q en las derivaciones que
exploran la cara anterior del corazón, desde V1 hasta V4-V5,
dependiendo de su extensión. Existen casos en los que la necrosis se
limita al tabique interventricular anterior, apreciándose ondas Q
en V1 y V2. En el infarto lateral, habitualmente debido a
oclusión de la arteria circunfleja o alguna de sus ramas principales,
solemos apreciar ondas Q patológicas en las derivaciones que
exploran la cara lateral del ventrículo izquierdo, es decir, DI,
aVL y/o V5 y V6.
 |
| Figura 92. Infarto transmural de localización anteroseptal. |
 |
| Figura 93. Infarto transmural de localización lateral. |
 |
| Figura 94. Infarto transmural de localización inferior. |
 |
| Figura 95. Infarto transmural de localización posterior. |
Los infartos posterior e inferior suelen deberse a oclusión de la
coronaria derecha: las ondas Q se apreciarán en las derivaciones
que exploran la cara inferior del ventrículo izquierdo, es decir, DII,
DIII y aVF. En el ECG estándar de 12 derivaciones no
disponemos de derivaciones que de forma directa exploren la cara
posterior del corazón, por lo que en los infartos posteriores
observaremos un incremento de amplitud de la onda R, habitualmente mayor
que la onda S, en V1 y V2, en relación a la
dirección del vector posterior de necrosis. En las oclusiones
proximales de la coronaria derecha, además de necrosis de las caras
inferior y posterior del ventrículo izquierdo, suele infartarse la
pared libre del ventrículo derecho.
El diagnóstico de infarto ventricular derecho tiene implicaciones clínicas
y terapéuticas; los pacientes pueden encontrarse en situación de
choque, con hipotensión y oliguria, a pesar de mantener una función
ventricular izquierda relativamente normal, debido a la depresión de la
función contráctil ventricular derecha secundaria a la necrosis de la
pared. En presencia de infarto inferior, los signos electrocardiográficos
de infarto ventricular derecho más sensibles son: elevación del
segmento ST en la derivación V4R (localización similar a V4
en el hemitórax derecho) y depresión del segmento ST en DI
y aVL (Figura
96).
 |
| Figura 96. Infarto transmural. Elevación del segmento ST en la derivación V4R. |
Durante la fase aguda del infarto, en las derivaciones que exploran el
segmento que se está necrosando, se observa un supradesnivel del
segmento ST en relación con la presencia de un vector de lesión que se
dirige a la zona infartada. Debido a que se trata de un vector de
despolarización, con la cabeza positiva y la cola negativa, en las
derivaciones opuestas se observará una lesión subendocárdica, la
imagen en espejo de la subepicárdica. En los infartos inferiores
afectará a las derivaciones anteriores, y en los infartos anteriores a
las derivaciones inferiores.
Anterior
|
Regresar
a Indice
| Siguiente
Esta
Información es para profesionales de la Salud
Si tiene un problema de Salud Consulte a su Médico
Cardiólogos.org
info@cardiologos.org
Copyright©2004
- Perú Medical e-Health System
Cardiólogos.org
No se hace responsable por autorías de terceros
Ver:
Aviso
Legal
Web Design & Host by
Perú
Advertising
|
|