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TUTOR
ELECTRO
Guía Tutor Electrocardiograma
ARRITMIAS
CARDIACAS
Introducción
Podemos definir las arritmias cardíacas como todo ritmo diferente del
sinusal normal. Este es el ritmo originado en el nódulo sinusal con una
frecuencia de entre 60 y 90 latidos por minuto. Revisaremos brevemente
algunos conceptos generales de electrofisiología de las arritmias. Se
define la automaticidad como la propiedad de algunas células cardíacas
para generar de forma espontánea estímulos capaces de transmitirse a
las células vecinas (Figura
97). Esta capacidad depende de la existencia de una pendiente de
despolarización diastólica espontánea, que automáticamente alcanza
el potencial umbral y genera un potencial de acción. En el corazón
humano existen diversas estructuras cardíacas automáticas, pero en
condiciones normales la pendiente diastólica del nódulo sinusal es la
más rápida, alcanza el potencial umbral y genera un potencial de acción
que se transmite al resto de las células cardíacas, originando el
ritmo sinusal normal.
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| Figura 97. Automaticidad de las células cardíacas. |
La alteración del automatismo de las células cardíacas puede explicar
la génesis de múltiples arritmias cardíacas. Podrían originarse al
aumentar de forma anormal la pendiente de despolarización diastólica
de células automáticas no sinusales, que al superar a la pendiente
sinusal determinarían una arritmia rápida. Por otro lado, la depresión
del automatismo sinusal determinaría que el ritmo cardíaco fuese
generado por otra estructura automática, de forma habitual el nodo aurículo-ventricular,
responsable de un ritmo de escape más lento que el sinusal.
Se define la excitabilidad (Figura
98) como la capacidad de las células cardíacas para responder
a un estímulo efectivo, procedente de células automáticas, generando
un potencial de acción tras el que existe un período refractario
absoluto a cualquier tipo de estímulo aplicado, seguido de uno relativo
durante el cual los estímulos de gran magnitud pueden generar
potenciales de acción capaces de propagarse a las células vecinas.
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| Figura 98. Concepto de excitabilidad. |
Tendríamos luego una fase de recuperación de la excitabilidad (Figura
99), en la que estímulos de magnitud umbral generan un nuevo
potencial de acción. En esta fase existe un corto período, denominado
supernormal (Figura
100), en el que podría generarse un potencial de acción con
estímulos inferiores al umbral. Existen situaciones patológicas en las
que pueden generarse postpotenciales responsables de un potencial de
acción prematuro que, al propagarse por todo el corazón, determinaría
la aparición de una arritmia (Figura
101).
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| Figura 99. Periodo de recuperación de la excitabilidad. |
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| Figura 100. Periodo supernormal de la excitabilidad. |
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| Figura 101. Postpotenciales en las arritmias cardíacas. |
Se denomina conducción a la capacidad que tienen los impulsos generados
en el nódulo sinusal de propagarse a las demás células del sistema de
conducción cardíaco y a las células musculares auriculares y
ventriculares. En las células cardíacas existen diferentes velocidades
de conducción (Figura
102). El nodo auriculoventricular es la estructura con velocidad
de conducción más lenta, siendo el sistema His-Purkinje y las células
musculares auriculares las de más rápida velocidad de conducción. Sólo
revisaremos algunas de las múltiples posibilidades de alteración de la
conducción cardíaca, responsables de múltiples trastornos del ritmo.
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| Figura 102. Diferentes velocidades de conducción de las células cardíacas. |
Bloqueos aurículo-ventriculares y conducción
aberrantes
Existen diversas posibilidades de conducción más lenta de la esperada:
una de ellas son los bloqueos. En el bloqueo de una estructura cardíaca,
el impulso que la alcanza la atraviesa de forma lenta o queda retenido
en la misma. Para explicarlo, emplearemos el nodo aurículo-ventricular.
Se define que existe bloqueo de primer grado cuando todo estímulo que
alcanza el nodo lo atraviesa, pero de forma lenta. En el
electrocardiograma observaremos que todas las ondas P van
seguidas de QRS, pero con intervalo PR prolongado, mayor
de 200 milisegundos.
El bloqueo de segundo grado puede ser de tipo I, denominado fenómeno de
Wenckebach, o de tipo II o de Mobitz. En el primer caso (Figura
104), los impulsos que alcanzan el nodo lo atraviesan con una
dificultad creciente, hasta que uno queda retenido; en el
electrocardiograma observaremos ondas P seguidas de QRS con un PR
creciente, hasta que una P no va seguida de QRS, repitiéndose
posteriormente el ciclo. En el tipo II (Figura
105) hay unas P seguidas de QRS y otras que no lo
están, pero sin ninguna relación entre las P conducidas y las
retenidas. En el bloqueo de tercer grado o completo (Figura
106) ningún impulso que alcanza una estructura cardíaca, en
este caso el nodo, puede atravesarla.
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| Figura 104. Bloqueo auriculoventricular de 2º grado Tipo I. |
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| Figura 105. Bloqueo auriculoventricular de 2º grado Tipo II. |
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| Figura 106. Bloqueo auriculoventricular de 3º grado. |
Por tanto, observaremos P y QRS sin relación entre ellos.
Habrá más P que QRS, ya que los ventrículos son
activados por células automáticas del sistema His-Purkinje de
automatismo muy lento.
Se define la aberrancia de la conducción (Figura
107) como la distribución anormal por los ventrículos de un
impulso originado en las aurículas o el nodo aurículo ventricular.
Provocará cambios en la morfología del QRS, siendo lo más
frecuente observar una imagen de bloqueo de rama derecha. Un impulso
supraventricular precoz puede no distribuirse por la rama derecha, ya
que ésta posee un período refractario más largo que el de la
izquierda. Este fenómeno es el responsable de la existencia de
taquicardias supraventriculares con QRS ancho, aberrantes, que
debemos diferenciar de las taquicardias ventriculares ectópicas. La
reentrada es un mecanismo frecuente de producción de arritmias. Para
que se establezca, es necesaria la existencia de un circuito anatómico
o funcional. En el corazón humano existen múltiples posibilidades de
establecimiento de circuitos de reentrada, que incluyen estructuras del
sistema de conducción cardíaco y muscular.
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| Figura 107. Aberrancia de conducción. |
Para que se establezca una arritmia por este mecanismo, además de la
existencia de un circuito es necesario que una zona del mismo presente
bloqueo unidireccional, con conducción retrógrada lenta, y que las
velocidades y períodos refractarios de los componentes del circuito
sean los adecuados. En las Figuras
108-110 se esquematizan las características de un circuito de
reentrada clásico. La conducción por vías anómalas facilita el
desarrollo de arritmias, al favorecer la posibilidad de reentradas a
través de ellas. Existen diversas vías de este tipo: unas que conectan
aurículas y ventrículos (haces de Kent) (Figura
111) y otras que unen diferentes componentes del sistema de
conducción cardíaco.
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| Figura 108. Circuito de reentrada. Conducción normal del impulso. |
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| Figura 109. Circuito de reentrada. Bloqueo unidireccional. |
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| Figuras 110. Circuito de reentrada. Conducción retrógrada lenta. |
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| Figura 111. Reentrada. Haces de Kent. |
Clasificación de las arritmias
Podemos agruparlas en arritmias hiperactivas o rápidas, y arritmias
hipoactivas o lentas. Dentro de las primeras se incluyen las extrasístoles,
las parasístoles, las taquicardias, los flúteres y las fibrilaciones
de origen supraventricular y ventricular. En las segundas incluimos los
impulsos y ritmos de escape, la bradicardia sinusal y los diferentes
tipos de bloqueos (Tabla 11), estos últimos ya comentados.
| Tabla 11.-
Clasificación de las arritmias |
•
Hiperactivas o rápidas
- Extrasístoles
- Parasístoles
- Taquicardias
- Flutteres
- Fibrilaciones
• Hipoactivas o lentas
- Impulsos y ritmos de escape
- Bradicardia sinusal
- Bloqueos |
Extrasístoles
Se trata de latidos anticipados en relación con el impulso precedente,
y su origen puede ser supraventricular o ventricular. Poseen un período
de acoplamiento fijo y una pausa compensadora, que puede ser completa o
incompleta. Como se observa en las Figuras
112 y 113, la distancia desde el latido extrasistólico hasta el
normal precedente es constante en las extrasístoles del mismo foco, y
después de ella se aprecia una pausa hasta el siguiente latido normal.
Dicha pausa se define como completa cuando la distancia entre el latido
normal previo a la extrasístole y el latido siguiente a la misma es el
doble de la distancia entre dos latidos normales sucesivos.
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| Figura 112. Extrasístoles. Origen supraventricular. |
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| Figura 113. Extrasístoles. Origen ventricular. |
En la Figura
114 se aprecia una extrasístole ventricular con pausa
compensadora completa y otra con pausa incompleta. En el primer caso, el
latido extrasistólico no afecta al automatismo del nódulo sinusal, y
en el segundo la extrasístole presenta conducción retrógada a través
del nodo auriculoventricular, despolarizando el nódulo sinusal de forma
precoz.
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| Figura 114. Pausas compensadoras: completa e incompleta. |
La morfología de los complejos extrasistólicos nos orienta acerca de
su origen: mientras que los supraventriculares son complejos estrechos,
los ventrículares muestran una duración mayor y una morfología
diferente a los sinusales, debido a que la despolarización ventricular
se realiza de forma anómala. La clasificación de Lown de las extrasístoles
ventriculares (Tabla 12) presenta un cierto interés clínico. El
Grado 0 es cuando no se aprecian extrasístoles. En el Grado 1 existen
menos de 30 por hora. En el Grado 2 más de 30 por hora. En el Grado 3 se incluyen las extrasístoles
polimórficas (Figura
116). El Grado 4 presenta dos tipos: 4a, parejas de extrasístoles
y, 4b, salvas de tres o más latidos extrasistólicos sucesivos. En el
Grado 5 (Figura
117) se aprecian extrasístoles con fenómeno R sobre T (la R
del complejo extrasistólico cae sobre el vértice de la onda T
del latido normal precedente).
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| Figura 116. Extrasístoles ventriculares. Grado 3. |
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| Figura 117. Extrasístoles ventriculares. Grado 5. |
| Tabla
12.- Clasificación de Lown de las extrasístoles
ventriculares |
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Grado
0
1
2
3
4a
4b
5
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Características
Ausencia de extrasístole
<30 extrasístoles por hora
>30 extrasístoles por hora
Extrasístoles polimórficas
Parejas de extrasístoles
Salvas de tres o más extrasístoles
Fenómeno de R sobre T |
Aunque no existe acuerdo absoluto, esta clasificación podría tener
implicaciones pronósticas, aumentando la gravedad de las extrasístoles
al aumentar el grado. Son arritmias muy frecuentes y pueden observarse
en corazones normales; sin embargo, su densidad aumenta en relación con
la gravedad de la cardiopatía. No suelen requerir tratamiento específico
y, si son sintomáticas (Tabla 13), se optará, si es posible,
por un tratamiento betabloqueante.
| Tabla 13.-
Extrasístoles |
Significado
clínico:
• La arritmia más frecuente
• 50% en relación con patología cardiovascular
Sintomatología:
• Frecuentemente asintomáticas
• Palpitaciones aisladas
• Vuelco en el corazón
• Pinchazos
• Dolor pugnitivo fugaz |
Parasístoles
Las parasístoles se originan en un foco que se descarga sin dependencia
del ritmo de base. La activación ventricular a partir del foco parasistólico
dependerá de la situación eléctrica del miocardio, si se encuentra en
disposición de ser despolarizado. Por ello, como se observa en la Figura
118, el período de acoplamiento será variable: no muestran
pausa compensadora y la distancia entre los latidos parasistólicos
guardará una relación.
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| Figura 118. Foco parasistólico. |
Taquicardia sinusal
Es una arritmia frecuente y, como se observa en la Figura
119, se debe a un incremento del automatismo sinusal. Las ondas
P y los complejos QRS son de cartacterísticas normales.
Cuando se presenta de forma persistente en reposo obliga a investigar la
causa, debiéndose descartar, entre otras, la anemia y el
hipertiroidismo.
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| Figura 119. Incremento del automatismo sinusal. |
Flutter auricular
Es una arritmia auricular rápida producida por un mecanismo de
reentrada. En la Figura
120 se observa un esquema de ambas aurículas activadas por un círculo
de flutter; en la mayoría de los casos posee una vía de conducción
lenta en dirección craneo-caudal y otra rápida caudo-craneal, de la
que se desprenden frentes de activación para despolarizar toda la masa
miocárdica auricular. Este circuito despolariza las aurículas entre
200 y 300 veces por minuto, pero el nodo auriculoventricular actúa como
un filtro eléctrico, dejando pasar a los ventrículos alguno de los
impulsos del flutter (habitualmente los ventrículos laten a 100-150
latidos por minuto).
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| Figura 120. Activación auricular en el flutter. |
En esta arritmia, la despolarización auricular originará unas ondas
F o de flutter en forma de dientes de sierra; los complejos QRS
serán estrechos, ya que la conducción, una vez que atraviesa el nodo,
activa los ventrículos de forma normal. Las ondas F serán
negativas y más visibles en las derivaciones que exploran la cara
inferior del corazón: DII, DIII y aVF ( Figura
121). El flutter auricular es una arritmia poco frecuente. Suele
ser inestable, transformándose en ritmo sinusal o fibrilación
auricular.
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| Figura 121. Derivaciones DII, DIII y aVF en el flutter auricular. |
Fibrilación auricular
Es un ritmo auricular rápido, desordenado y desincronizado, sin
capacidad para generar contracciones auriculares efectivas. Suele
iniciarse por una o varias extrasístoles auriculares muy precoces que
caen en el período vulnerable auricular, dando lugar a reexcitación
repetida de las fibras auriculares. Como se aprecia en la Figura
122, existirán múltiples focos de microentrada auricular que
activarán pequeñas porciones de la masa auricular. La activación
ventricular dependerá de la velocidad de conducción y del periodo
refractario nodal, que la modifica de forma variable. La frecuencia
ventricular suele oscilar entre 90 y 150 latidos por minuto. Como se
aprecia en la Figura
123, el diagnóstico electrocardiográfico se basa en la
existencia de una arritmia ventricular completa y la existencia de
oscilaciones en la línea de base del electrocardiograma, conocidas como
ondas f.
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| Figura 122. Fibrilación auricular. Múltiples focos de microentrada. |
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| Figura 123. ECG en la fibrilación auricular: arritmia ventricular completa y ondas f. |
Los QRS serán habitualmente normales, ya que el impulso
despolariza los ventrículos a través del sistema de conducción
intraventricular. Es una arritmia relativamente frecuente, con
diferentes formas de presentación clínica.
La forma esporádica, con episodios recurrentes, y la crónica son las más
comunes. Suelen acompañarse de cardiopatía. Debe destacarse que la
intoxicación etílica aguda es una causa frecuente de fibrilación
auricular paroxística. Los efectos indeseables de la arritmia se deben
a su frecuencia rápida e irregular, que incrementa el consumo miocárdico
de oxígeno y puede desencadenar o agravar la angina y la insuficiencia
cardíaca. La falta de la contribución auricular al llenado ventricular
reducirá el gasto cardíaco, sobre todo en pacientes con ventrículos
hipertróficos; por otro lado, la estasis sanguínea auricular facilitará
la formación de trombos y la posibilidad de embolias (Figuras
124-126).
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| Figura 124. Efecto de las arritmias: aumento del consumo de O2. |
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| Figura 125. Efecto de las arritmias: disminución del gasto cardíaco. |
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| Figura 126. Efecto de las arritmias: trombosis y embolias. |
Taquicardias auriculares
Además de la taquicardia sinusal, las taquicardias auriculares pueden
ser por incremento del automatismo o reentrada. La Figura
127 resume las características que permiten su diagnóstico
electrocardiográfico: existencia de un ritmo rápido con QRS
estrechos de características normales, precedidos de onda P de morfología
diferente a la sinusal. Dependiendo del origen de la taquicardia,
observaremos distintas morfologías de la onda P.
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| Figura 127. ECG de la taquicardia auricular. |
Taquicardias de la unión auriculoventricular
Como las anteriores, pueden deberse a un incremento anormal del
automatismo del nodo o a reentrada. En la Figura 128 se observa
que las taquicardias automáticas del nodo se deben al aumento de su
automatismo, que supera al del nódulo sinusal. Suelen ser taquicardias
con QRS estrecho, con frecuencia superior a 100 latidos por
minuto; la onda P suele preceder al QRS o coincidir con él.
Su presencia en pacientes que toman digital sugiere intoxicación por
dicho fármaco. En las taquicardias de la unión auriculoventricular por
reentrada el circuito puede ser intranodal exclusivo o intra-extranodal:
en este caso la activación desciende por el nodo y asciende a las
auriculas por un haz anómalo. En la Figura
129 se observa una representación esquemática de la unión aurículo-ventricular:
en el nodo pueden observarse dos vías de conducción, una de conducción
rápida y otra de conducción lenta.
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| Figura 129. Representación esquemática de la unión auriculoventricular. |
En condiciones normales, la conducción alcanza el haz de His a través
de la vía rápida y asciende de forma retrógrada por la lenta, cancelándose
con la que desciende por ella. En la taquicardia intranodal suele
existir un bloqueo anterógrado en la vía rápida nodal; la conducción
desciende por la lenta y, al alcanzar la porción inferior del nodo,
asciende por la rápida, lo que permite la conducción retrógrada. En
la Figura
130 se observan las características del circuito; la activación
ventricular coincide con la auricular, por lo que la onda P no se
observa, al coincidir con el QRS que es de características
normales. En muchos casos, el circuito de este tipo de taquicardias
incluye un haz de conducción anómalo que siempre conduce en sentido
caudo-craneal. Podemos apreciar cómo la activación desciende por el
nodo y alcanza de forma retrógrada las aurículas a través del haz anómalo.
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| Figura 130. Circuito de taquicardia de la unión auriculoventricular. |
Las características electrocardiográficas son similares a las de la
intranodal (complejos QRS estrechos a más de 150 latidos por
minuto, sin apreciarse onda P). Cuando el haz anómalo está muy
alejado del nodo, podemos observar una onda P de morfología
diferente a la sinusal inmediatamente después del QRS (Figura
131). Son taquicardias frecuentes en la clínica, que se
presentan de forma paroxística, con inicio y final bruscos. No suelen
acompañarse de otro tipo de cardiopatía, por lo que su pronóstico es
bueno. Deberá instruirse al paciente en la realización de maniobras
vagales que puedan cortar la taquicardia. En la actualidad, en los
pacientes con múltiples episodios puede optarse por la realización de
una ablación del haz anómalo o de una de las vías de conducción
nodal, según el tipo de taquicardia.
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| Figura 131. Onda P característica después del complejo QRS. |
Ritmos rápidos ventriculares
a.-Taquicardia ventricular
Se define como la sucesión de tres o más complejos ventriculares
prematuros sucesivos. Se clasifican dependiendo de su duración en
sostenidas, si duran más de 30 segundos, y no sostenidas, de duración
menor. Pueden deberse a un incremento del automatismo o a reentrada (Tabla
14). La más frecuente en la clínica es la taquicardia ventricular
monomórfica clásica. Son taquicardias rítmicas con una frecuencia que
oscila entre los 130 y los 200 latidos por minuto; el QRS es
ancho, habitualmente mayor de 0,12 segundos, debido a que la activación
ventricular se realiza de forma anómala. Su morfología dependerá del
lugar de origen de la taquicardia. En más de la mitad de los casos
existe disociación auriculoventricular, apreciándose ondas P y
complejos QRS sin relación entre ellos. Esto es debido a la
activación independiente de aurículas y ventrículos.
| Tabla 14.-
Taquicardia ventricular |
•
Definición:
- Sucesión de tres o más complejos ventriculares prematuros
• Clasificación:
- Sostenidas: >30 segundos
- No sostenidas: <30 segundos
• Causas:
- Incremento del automatismo
- Reentrada |
Cuando existe conducción retrógrada a través del nodo, la activación
auricular suele coincidir con la ventricular y, por tanto, no se
aprecian las ondas P. La presencia de latidos de fusión es una
característica de gran utilidad, ya que confirma que la taquicardia es
de origen ventricular; dichos complejos son más estrechos que los de la
taquicardia; los ventrículos son activados por el frente de la
taquicardia y por un frente de activación normal que desciende por el
nodo y alcanza una parte de la masa ventricular en período vulnerable.
Durante una taquicardia rítmica con QRS ancho, la presencia de
capturas indica que su origen es ventricular. En las capturas, la
activación ventricular es producida por un impulso supraventricular que
alcanza los ventrículos en disposición de ser activados (Figura
132).
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| Figura 132. Taquicardia rítmica con QRS ancho. |
Aunque pueden observarse en sujetos sin cardiopatía estructurada, son
tanto más frecuentes cuanto mayor es el grado de cardiopatía. En la
fase aguda del infarto de miocardio son prácticamente constantes, y en
pacientes con insuficiencia cardíaca son habitualmente el
desencadenante de la muerte súbita. Es de gran interés clínico
realizar el diagnóstico diferencial de las taquicardias rítmicas con QRS
ancho. Su origen puede ser ventricular, con elevado riesgo para el
paciente, o supraventricular, con conducción aberrante por los ventrículos,
que habitualmente no representan una amenaza para la vida de los
pacientes. Las taquicardias supraventriculares con QRS ancho
suelen presentar imagen de bloqueo de rama derecha, ya que debido a su
frecuencia pueden encontrar siempre a dicha rama en período
refractario. Por otro lado, la presencia de disociación
auriculoventricular, latidos de fusión o capturas, indica que su origen
es ventricular (Figura
133).
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| Figura 133. Morfología del ECG en la taquicardia ventricular. |
Las taquicardias supraventriculares aberradas suelen ser mejor toleradas
que las ventriculares. En estas pueden observarse ondas en cañón en el
pulso yugular, debido a la contracción auricular contra una tricúspide
cerrada. Las maniobras vagales pueden cortar una taquicardia
supraventricular y, sólo excepcionalmente, las ventriculares.
b.- Taquicardia ventricular lenta o ritmo idioventricular acelerado
Presenta las mismas características que la taquicardia ventricular clásica,
salvo que su frecuencia varía entre 90 y 100 latidos por minuto. Suelen
observarse en la fase aguda del infarto de miocardio inferior, y se
relacionan con la activación isquémica de los receptores vagales
localizados en dicha área (Figura
134).
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| Figura 134. Taquicardia ventricular lenta. |
c.- Taquicardia ventricular polimórfica o en “torsades de
pointes”
Se presentan como salvas cortas, autolimitadas, de frecuencia elevada y
con QRS de morfología cambiante. Da la impresión de que cada 4
a 8 complejos se produce una torsión paulatina de las puntas de los QRS
sobre la línea isoeléctrica. Suele degenerar en fibrilación
ventricular. Suelen observarse en pacientes con ritmo de base lento y
prolongación del intervalo QT superior a 600 ms (Figura
135).
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| Figura 135. Taquicardia ventricular polimorfa. |
d.- Flutter y fibrilación ventricular
Son arritmias habitualmente letales. En la primera (Figura
136) se observa un movimiento oscilatorio de la línea de base,
y en la segunda (Figura
137) un ritmo absolutamente desincronizado y desorganizado, mecánicamente
ineficaz. Su tratamiento es la cardioversión eléctrica.
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| Figura 136. Flutter ventricular. Movimiento oscilatorio de la línea de base. |
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| Figura 137. Fibrilación ventricular. Desincronización completa. |
Arritmias lentas
a.- Bradicardia sinusal
Se produce por depresión del automatismo sinusal; la onda P y el
complejo QRS son de características normales, aunque con una
frecuencia menor de 60 latidos por minuto. Es frecuente en jóvenes y
deportistas, y se debe a hipertono vagal. En ancianos puede indicar
enfermedad del nódulo sinusal (Figura
138).
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| Figura 138. Bradicardia sinusal. Frecuencia menor de 60 lpm. |
b.- Impulso y ritmo de escape
En situación de depresión del automatismo sinusal, las estructuras
cardíacas con automatismo, denominadas marcapasos subsidiarios,
determinan el ritmo cardíaco. Habitualmente es el nodo el que toma el
mando del corazón, con una frecuencia entre 40 y 60 latidos por minuto,
debido a la velocidad de su pendiente de despolarización diastólica (Figura
139). Si éste también fracasa, suelen ser las ramificaciones
de Purkinke las que mantienen el ritmo cardíaco, con una frecuencia
entre 20 y 30 latidos por minuto (Figura
140).
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| Figura 139. Impulso de escape nodal. |
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| Figura 140. Impulso de escape ventricular. |
c.- Enfermedad del nódulo sinusal o síndrome de
taquicardia-bradicardia
La enfermedad del nódulo sinusal o síndrome de
taquicardia-bradicardia, es una causa frecuente de implantanción de
marcapasos. Para su diagnóstico, suele ser necesaria la realización de
una monitorización ambulatoria del electrocardiograma.
Se caracteriza por episodios de taquicardias supraventriculares
(habitualmente auriculares) y/o fibrilación auricular, alternando con
episodios de bradicardia, bradicardia sinusal y/o paros sinusales (Figuras
141-143).
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| Figura 141. Enfermedad del nódulo sinusal. Taquicardia supraventricular. |
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| Figura 142. Enfermedad del nódulo sinusal. Fibrilación auricular. |
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| Figura 143. Enfermedad del nódulo sinusal. |
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