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DOLOR
TORACICO
Guía Diagnóstico
DOLORES
DE ORIGEN EXTRA CARDIACO
ESOFAGICO
El esófago es probablemente la causa más frecuente de dolor torácico o centrotorácico extracardíaco. El origen esofágico lo podemos encontrar en un 60 % de los casos en que se produce un dolor presuntamente anginoso, típico o atípico, en ausencia de enfermedad coronaria. Este tipo de dolor se localiza en cualquier punto desde la faringe al epigastrio. A veces se puede localizar sólo en el epigastrio o región subxifoidea y en ocasiones se extiende por toda la región retroesternal. Con frecuencia irradia a la espalda.
Se observa principalmente en dos situaciones:
Esofagitis
por Reflujo
Es el dolor esofágico más frecuente (más del 50 % de casos). No suele tener un carácter constrictivo, como la angina, sino que se siente como un ardor o quemazón (pirosis), que asciende hasta la laringe y se acompaña de saliveo o regurgitación ácida. Aparece tras las comidas o la ingesta de café o de bebidas muy calientes o muy frías. suele aumentar con el decúbito supino (que acentúa el reflujo). Es frecuente que aparezca por la noche al acostarse y a veces incluso despierta al paciente. Se alivia con antiácidos, lo cual orienta mucho en el diagnóstico (figura 19).
Inicialmente el dolor suele ser muy agudo durante un tiempo variable, de minutos hasta más de una hora, y persiste como un dolor sordo a lo largo del día.
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Fig. 19. Mecanismos fisiológicos que previenen la esofagitis por reflujo.
a) Ángulo de entrada al estómago.
b) Hiato diafragmático y presión intraabdominal.
c) Esfínter esofágico inferior.
d) Neutralización por aporte de saliva. |
Espasmo Esofágico
El dolor es más intenso, pudiendo tener carácter constrictivo e irradiarse a los hombros. A diferencia de la angina, la duración es muy breve (de segundos a unos pocos minutos) y no se relaciona con el esfuerzo. De todas maneras, es el dolor extracardíaco que más se confunde con la angina de pecho. Su carácter suele ser opresivo, apareciendo y desapareciendo bruscamente, muy a menudo en relación con la deglución, y asociándose a disfagia o regurgitaciones. Al igual que el angor puede calmar con nitroglicerina sub-lingual, que normaliza el espasmo. Como dato adicional, hay que tener en cuenta que la angina y el dolor esofágico no son excluyentes, ya que coinciden, de hecho, en el 10 a 20 % de casos. Por tanto, y al igual que ocurría con la cocaína, el diagnóstico de espasmo esofágico no debe excluir la investigación de una posible causa coronaria.
En ambos casos el diagnóstico se basa en una historia clínica correcta y detallada, debiéndose sospechar dolor esofágico cuando se desencadena por la comida, deglución y cambios de posición, especialmente al acostarse.

Fig.
20. |

Fig. 21. |
Fig.
20. Imagen radiológica de espasmo esofágico
Fig. 21. Imagen radiológica de hernia de hiato con esofagitis |
Entre las pruebas complementarias, están las de motilidad esofágica anormal (manometría esofágica, cine-esofagograma), la perfusión ácida (test de Bernstein), pH-metría ambulatoria de 24 horas, tránsito de bario (que puede mostrar una hernia de hiato) y esofagoscopia (figuras 20 y 21) (tabla 11).
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| Tabla 11. Dolor esofágico. |
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